
06/02/2007
Posición japonesa respecto de la Pesca de ballenas
Dentro de las más de ochenta especies de cetáceos que habitan en los océanos del mundo, algunas están hoy en riesgo de extinción, y otras se encuentran en estado de superpoblación.
La posición de Japón consiste en apoyar rotundamente y trabajar en la protección de las especies al borde de la extinción como es el caso de la ballena azul, y en defender el uso sustentable de aquellas especies cuya abundancia es reconocida internacionalmente, a través de una captura controlada que no ponga en riesgo su polación total, evitando así repetir la historia de sobreexplotación.
Antecedentes
La International Whaling Commission (IWC) –conocida en los países de habla-hispana como “Comisión Ballenera Internacional (CBI)”–tiene como objetivo la conservación y control de un uso efectivo de la población de ballenas y el desarrollo ordenado de la industria de la pesca de las mismas. La Comisión tuvo en la década de los 1980 una creciente adhesión como miembros de países contrarios a la pesca de ballenas, incorporados bajo el auspicio de las organizaciones ambientales. Este hecho llevó a la adopción de una moratoria sobre la pesca comercial de ballenas en 1982 sin mediar una recomendación del Comité Científico de la CBI, como resultado de la presión del bloque anti-ballenero, que puso en duda la precisión de los datos científicos disponibles en ese entonces; datos que, como la tasa de natalidad y mortalidad, son indispensables para determinar el máximo permitido de la captura. Cabe mencionar que la decisión de 1982 incluía una cláusula según la cual la CBI antes de 1990 realizaría una evaluación exhaustiva de los efectos sobre el stock de las ballenas, y consideraría la modificación de esta decisión así como el establecimiento de otro límite de captura distinto de cero.
En 1990, al cabo de una evaluación global de los recursos balleneros, el Comité Científico informó que la población de ballenas minke en el Océano Antártico era de 760 mil ejemplares. Más adelante, el Comité calculó que, siguiendo el Procedimiento Revisado de Manejo (RMP por su sigla en inglés), una captura anual de entre 2 y 4 mil ejemplares de esta especie en el Océano Antártico durante cien años no causaría impacto negativo en su población total. Esta evaluación fue y es ignorado desde entonces por los países que rechazan la pesca de ballenas. Mientras tanto, Japón reforzó los estudios científicos de cetáceos y continúa haciéndolo mediante la investigación con captura, metodología que permite conocer de manera más precisa la población y vida de las ballenas. El objetivo de los estudios consiste en despejar la “incertidumbre respecto de los datos científicos entonces disponibles” que había motivado la adopción de la moratoria, y demostrar a los miembros opositores que una caza pesca comercial estrictamente controlada no afecta el tamaño del stock, y así poder reanudar la pesca sustentable de ballenas.
Desde entonces, algunos países miembros de la CBI han recrudecido su oposición y declaran que “rechazan la caza de cetáceos sin importar el nivel de stock”. Noruega, que ha objetado la moratoria en su momento, reanudó la pesca comercial de ballenas. Islandia, también a favor de esta actividad, abandonó la CBI, hasta su reintegro en el año 2003. Pero Filipinas y Canadá dejaron definitivamente de ser parte. La intención de Japón, sin embargo, no solo es la de permanecer como miembro de la CBI, sino también la de continuar con sus esfuerzos en abogar por el uso sustentable basado en fundamentos científicos e investigaciones sobre los cetáceos, como un recurso pesquero que comparte el mundo, y en facilitar la comprensión por parte los países que se oponen y/o no practican la pesca de ballenas.
Pueblo japonés y su vínculo con las ballenas
El vínculo profundo de los japoneses con las ballenas se remonta a tiempos lejanos, pudiéndose encontrar sus huellas y manifestaciones a lo largo y ancho del país en vestigios que datan de la Edad de Piedra, en las artes tradicionales, en las lápidas sepulcrales y conmemorativas, y en la cultura culinaria. En la cultura japonesa, se utiliza la totalidad de la ballena, desde la cabeza hasta la cola, incluidas la piel y las vísceras.
1. Cultura culinaria
La difusión del budismo en Japón trajo aparejado el establecimiento de una ley que prohibía a la población“consumir carne de vaca, ave, perro, mono y cerdo” en el año 676. El libro histórico más antiguo de Japón, Kojiki, también habla del mismo mandamiento. Esta situación hizo que en el país floreciera una cultura culinaria centrada en los recursos pesqueros incluyendo a las ballenas, que en japonés antiguo, eran llamadas isana –“pez valiente”–. El plato que Shijō-ryū Hōchō Sho, famoso libro de cocina del Período de Muromachi (1392-1573), calificó de la mejor exiquisitez fue el elaborado a base de ballena. El consumo de este alimento se difundió entre los sectores populares en el Período de Edo (1600-1867), utilizando todas las partes de cuerpo del animal: su carne roja servía para cocinar harihari nabe, plato típico de la Provincia de Osaka, tare en la ciudad de Wada en la Provincia de Chiba, y sashimi en distintos puntos del país. En Abashiri, ciudad ubicada en la Provincia de Hokkaido, se cocinaba un plato llamado kujira-jiru, donde solo utilizaba la piel, al igual que koro, cocinado en la zona costera de la región de Honshu. Las aletas saladas se utilizaban para hacer obake (llamado también sarashi-kujira), plato en algún momento muy difundido. Las vísceras se utilizaban para hyakuhiro en Kitakyushu. Las encías se usaban para hacer emba en Taichi, Provincia de Wakayama. En cambio, para el fukurowata se utilizaba el pulmón, y con los cartílagos, finalmente, se cocinaban matsuura-zuke en la Provincia de Saga.
2. Literatura y artes visuales.
El libro de poesía más antiguo de Japón, Manyōshū, contiene 12 piezas que hablan de la pesca de las ballenas (isana tori). En el Período de Edo (1600-1867), se escribió el libro Geiniku Chōmikata, que contiene recetas con carne de ballenas. La famosa novela humorística del mismo período, Tōkaidōchū Hizakurige, reproduce escenas de gente disfrutando platos de ballenas. Así, numerosas novelas, libros de cocina, grabados, ilustraciones, poesías haikus, etcétera, dan cuenta de lo arraigado que estaba el hábito de consumir ballena en la vida popular.
3. Fiestas y arte escénico.
En Japón, se han heredado hasta nuestros días distintas fiestas y manifestaciones folclóricas relacionadas con las ballenas, como es el caso de la danza ainu de ballenas en Shiranuka y Biratori (Prov. Hokkaido), de kujira-fune-shinji en Yokkaichi (Prov. Mie) y de kujira-no-shiofuki en la fiesta Nagasaki-Kunchi (Prov. Nagasaki). La recurrencia a la ballena en estas fiestas se debe al significado que significa este animal tiene para los japoneses, símbolo de prosperidad y felicidad, invocando así buenos augurios y protección.
4. Religión.
Un proverbio japonés antiguo dice,“una sola ballena enriquece siete bahías”, ilustrando que la pesca de ballenas traía grandes beneficios a las comunidades locales. Puesto que la pesca y el consumo involucra la muerte de este animal, se construían en todo el país lápidas sepulcrales y conmemorativas y se llevaban registros mortuorios, para expresar la gratitud y rendir culto y conmemoración por el alma de las ballenas difuntas. Estas prácticas están basadas en el reconocimiento de que la raza humana no puede sobrevivir sin el sacrificio de otros seres vivos, y en la creencia y cosmovisión religiosa japonesa según la cual todos los que tienen vida tienen alma, que perdura aún después de descomponerse el cuerpo.
Número de cetáceos en el Océano Antártico.
En 1990, el Comité Científico de la CBI estimó que había 760.000 ballenas minke en el Océano Antártico, y calculó en 1992 que la captura de 2 mil ejemplares anuales de esta especie en dicho océano durante cien años no impactaría negativamente en el stock de la misma.
Se dice que el número de ballenas azules descendió de 200.000 ejemplares a unos cientos, debido a la excesiva y no regulada pesca de las mismas en el Océano Antártico, pesca iniciada en 1904 por parte de países como el Reino Unido. Paralelamente a ello, las ballenas minke, más prolíficas que las azules, se incrementaron notablemente. En los 40 años trascurridos desde la prohibición de la pesca de las ballenas azules, el stock de esta especie se está recuperando paulatinamente, pero todavía hoy alcanza apenas unos 1.260 ejemplares, según una estimación de la CBI.
Población estimada de cetáceos
|
Ballenas
minke |
761.000 |
(en
el Océano Antártico)* |
|
Rorcuales
comúnes |
31.000 |
(Grupo
Océano Indico, al sur del paralelo 40º S) |
|
16.000 |
(Grupo Océano Pacífico Oeste, al sur del paralelo 40º
S) |
|
|
Ballenas
jorobadas |
31.800 |
(Grupo
de Australia Oeste) |
|
3.728 |
(Grupo
de Australia Este) |
*Actualmente, el Comité Científico de la CBI está realizando un cálculo preliminar.
Pesca de ballenas como patrimonio cultural en el mundo y la situación de la pesca artesanal de ballenas en Japón.
La pesca de ballenas constituye un patrimonio cultural vigente para distintas comunidades del mundo incluyendo Japón, que utilizan los recursos balleneros de manera óptima y sustentable. No se trata del tipo de pesca que practicaban en el pasado países como EE.UU. y el Reino Unido, cuyo único fin consistía en obtener aceite para fabricar lubricantes para uso industrial o jabón, entre otros productos. Considerando esto, el rechazo sin fundamentos científicos de la pesca de ballenas constituye una deslegitimación de la cultura tradicional de unos países por parte de otros.
En 1991, el Comité Científico de la CBI arribó a la estimación consensuada de la población del grupo de ballenas minke que circulan por la costa del Océano Pacífico japonés, en 25 mil ejemplares. Teniendo en cuenta esta cifra, el gobierno japonés solicita constantemente a la CBI la autorización para efecturar una captura de 50 ejemplares anuales, para las comunidades tradicionalmente pescadoras de ballenas, como las de Abashiri (Prov. Hokkaido), Ayukawahama (Prov. Miyagi), Wadaura (Prov. Chiba), Taiji (Prov. Wakayama), entre otras, que se encuentran en graves dificultades desde la entrada en vigencia de la moratoria de la pesca comercial de ballenas, solicitud que no ha prosperado hasta el momento al enfrentarse con la oposición de algunos países miembros.
Segunda fase del Programa de Investigación de Ballenas en la Antártida bajo permiso especial (JARPA II)
La moratoria de la pesca comercial de ballenas fue implementada debido a la incertidumbre sobre la información y los datos científicos confiables hasta ese momento. Japón, para eliminar tal incertidumbre, comenzó un programa de investigación de los recursos balleneros (JARPA), que en su primera fase logró reunir datos importantes en calidad y en cantidad en pos de un manejo adecuado de las ballenas minke, resultado que mereció un buen reconocimiento por parte del Comité Científico de la CBI.
Los análisis de la primera fase de JARPA, de 18 años de duración, dieron cuenta de que la composición del ecosistema marino de la Antártida estaba cambiando. Ahora bien, para un uso sustentable de los recursos marinos, hace falta saber hacia dónde van esos cambios, y, en base a ello, establecer metodologías apropiadas de manejo y uso de los mismos. Para eso, es necesario realizar una nueva investigación que tenga como objetivo principal: (i) esclarecer la composición del ecosistema marino en la Antártida, con atención especial a lo que hace a los cetáceos; y (ii) desarrollar un modelo de manejo integrado de múltiples especies de cetáceos.
La segunda fase de JARPA fue diseñada con estas premisas. El tamaño de la muestra mínima necesaria para determinar con precisión los cambios en la edad de maduración, la tasa de preñez, y otros datos que facilitan la comprensión de la situación del ecosistema, fue calculado en base a los resultados de la primera fase (noviembre de 1987 a marzo de 2005). De las ballenas capturadas se obtienen numerosas variables como la edad y el contenido estomacal, por citar algunos ejemplos.
El tamaño de muestra de JARPA II es:
|
Ballenas
minke |
850 |
+/-10% |
|
Rorcuales
comunes |
50 |
(10
por año en los primeros dos años) |
|
Ballenas
jorobadas |
50 |
(0
en los primeros dos años) |
Cabe señalar que los rocuales comunes y las ballenas jorobadas en el Océano Antártico no se encuentran en riesgo de extinción, sino que están rápidamente recuperando su stock, especialmente el caso de las jorobadas, que están aumentando su población en más del 10% anual, hecho aceptado por el Comité Científico de la CBI.
Algunas variables indispensables para determinar la evolución de la población de los cetáceos como por ejemplo la edad, no pueden obtenerse con la investigación no letal, pues es necesario estudiar los tapones de cerumen (cera de oído) en el caso de los misticetos (ballenas de barba), y los dientes, en el caso de los odontocetos (ballenas dentadas). En lo que hace a las ballenas minke en particular, estudiarlas por medio de una metodología no letal de por sí es difícil por la velocidad con la que se mueve esta especie, como lo reconoce el Comité Científico de la CBI.
Críticas sobre la comercialización de productos derivados de los animales capturados en la investigación científica.
Los productos derivados de los animales capturados en la investigación científica, incluyendo la carne, son comercializados en el mercado bajo supervisión del gobierno japonés. Esto es así porque el Artículo VIII, inciso 2 de la Convención Internacional para la Regulación de la Caza de la Ballena, que se citará a continuación en el idioma original, estipula que todos los productos derivados de los animales capturados en las investigaciones deben ser procesados y comercializados dentro de lo posible: “Any whales taken under these special permits shall so far as practicable be processed and the proceeds shall be dealt with in accordance with directions issued by the Government by which the permit was granted.” Los ingresos provenientes de esta actividad son utilizados para cubrir el costo de investigación según instrucciones del gobierno japonés.
Críticas respecto a la supuesta compra de votos por parte del gobierno japonés
La Asistencia Oficial para el Desarrollo (ODA por su sigla en inglés) que realiza el gobierno japonés para numerosos países en desarrollo del mundo, ha sido el blanco sobre el cual se intentó desacreditar la seriedad no sólo de Japón como país donante sino países como Brasil, Argentina, Perú y Chile, que reciben la ayuda de Japón y sin embargo se posicionan en contra de la pesca de ballenas. Los países que apoyan la idea del aprovechamiento sustentable de los recursos marinos como Japón, lo hacen en base a criterios de juicio propios. La Asistencia Oficial de Japón no es utilizada como un premio, ni para cubrir gastos de viaje de estos países para participar en las reuniones anuales de la CBI, ni para pagar sus cuotas a la Comisión.
Competencias entre las ballenas y otros recursos pesqueros.
Los estudios realizados por Japón en el Pacífico Noroeste revelaron que los cetáceos están consumiendo una gran cantidad de recursos pesqueros, en especial, anchoa, calamar, salmón y abadejo de Alaska, aunque los alimentos de las ballenas varían según la estación debido a la diferencia del ciclo de desarrollo de cada especie. Se estima que el volumen total consumido por los cetáceos equivale a tres o cinco veces la captura pesquera total del mundo.
Para mayor informacion, puede consultarse en ingles los siguientes sitios web:
Gobierno japonés y organizaciones internacionales
http://www.mofa.go.jp/policy/economy/fishery/index.html
http://www.jfa.maff.go.jp/whale
http://www.iwcoffice.org
http://www.cites.org
Institutos de investigación
http://www.icrwhale.org/eng-index.htm
Otros
http://www.whaling.jp/english/index.html
http://homepage2.nifty.com/jstwa/hp-eng/index_e.html


