(Traducción provisional)
20/01/2006

Discurso sobre política del Ministro de Asuntos Exteriores, Taro Aso,
ante la sesión número 164 de la Dieta


Introducción

Al comienzo de la sesión número 164, quisiera referirme a la política exterior de Japón.

La política exterior de Japón descansa sobre el mismo concepto que ha guiado el progreso de Japón durante el período de posguerra, concretamente, el respeto a la libertad y la democracia, a los derechos humanos y a la economía de mercado. En su caminar hacia el futuro, Japón seguirá comprometido con una diplomacia que confirme estos valores universales logrados por la humanidad durante el curso de la historia.

La diplomacia es ejercida como medio para garantizar la paz y la seguridad de Japón y de su pueblo, y su objetivo es asegurar su felicidad. La comunidad internacional se enfrenta actualmente a una serie de desafíos, y Japón, como país responsable de esta comunidad, cooperará estrechamente con sus países vecinos y con las organizaciones internacionales como la Naciones Unidas, basadas en la alianza entre Japón y Estados Unidos, así como en la cooperación internacional, a fin de establecer la paz y la felicidad en el mundo.

(Relaciones entre Japón y Estados Unidos)

La relación con nuestro aliado, Estados Unidos, con el que compartimos valores e intereses, es el eje de la política exterior de Japón.

Hoy día, cada vez es más importante la alianza entre Japón y EE.UU. al intentar hacer frente a nuevos desafíos, como son, por ejemplo, el terrorismo internacional, la proliferación de armas de destrucción masiva, y todos aquellos relacionados con la seguridad de las personas, como la propagación de enfermedades infecciosas y la destrucción del medioambiente.

Japón y EE.UU. están profundamente comprometidos, en coordinación y cooperación con muchos otros países, en la solución de las diversas cuestiones a las que ha de enfrentarse el mundo de hoy en día. Japón seguirá consolidando esta “alianza entre Japón y EE.UU. en el contexto global”.

Al mismo tiempo, Japón seguirá esforzándose por aumentar la credibilidad de los acuerdos de seguridad entre Japón y EE.UU. La denominada Reestructuración de la Posición de las Fuerzas Armadas es un importante medio para lograr este fin. Japón continuará sus consultas con EE.UU. en lo que respecta a los planes concretos, que incluirán los calendarios para su puesta en marcha sobre la base del Documento de la Comisión Consultiva sobre Seguridad, que Japón y EE.UU. publicaron conjuntamente en octubre de 2005. No hace falta decir que al actuar de esta manera, habrá que realizar grandes esfuerzos para reducir la carga que supone albergar las instalaciones y las bases de las Fuerzas de EE.UU. en determinadas comunidades locales, entre las que se encuentran las de la Prefectura de Okinawa.

(Relaciones con los países vecinos y otros países)

Para Japón, tanto en el pasado como en el presente, China siempre ha sido una de las naciones más importantes. En estos últimos años, las relaciones económicas y los intercambios personales entre Japón y China han aumentado espectacularmente. Incrementar y mejorar las relaciones entre Japón y China es una de las políticas fundamentales de la diplomacia de Japón.

Japón acoge con satisfacción el que, mediante los esfuerzos de China por fomentar la paz, tanto la propia China como los países vecinos puedan compartir los frutos del desarrollo económico, y que en su calidad como uno de los principales socios tanto dentro de Asia como en la comunidad internacional, China abrace los valores universales comunes a toda la humanidad, como son la democracia y los derechos humanos, y desempeñe incluso un papel de mayor responsabilidad tanto desde el punto de vista político como económico.

Nosotros los japoneses nos tomamos muy en serio el sentimiento de los ciudadanos chinos en todo lo relacionado con la historia y queremos invitar al pueblo chino a que intente forjar una relación con Japón por la que los dos países, sin hacer demasiado hincapié en los problemas del pasado y viendo las cosas desde una perspectiva más amplia, cultiven su relación con calma sobre la base de una amistad madura; y una relación en la que la tendencia común y fundamental sea nuestro deseo de aunar nuestros esfuerzos, para hacer frente a los desafíos planteados por una amplia gama de cuestiones globales y regionales.

El año pasado se celebró el cuadragésimo aniversario de la normalización de las relaciones diplomáticas entre Japón y la República de Corea. El estado actual de las relaciones entre Japón y la República de Corea debe mucho a la voluntad y al empeño de nuestros predecesores. La raíz del progreso de nuestra colaboración actual con vistas al futuro está en estas personas.

Ésa fue precisamente la base sobre la que Japón y la República de Corea designaron al pasado año como “Año de la Amistad entre Japón y la República de Corea, 2005” bajo el eslogan: “¡Juntos! Mirando hacia el Futuro, de cara al mundo”. Aunque el Año de la Amistad ya ha concluido, su espíritu permanecerá en nuestros corazones durante el futuro, con una mayor interdependencia mutua entre Japón y la República de Corea, en la medida en que los dos países se esfuercen por hacer frente a un número cada vez mayor de retos comunes. Al mismo tiempo, Japón tiene la intención de responder con sinceridad a varios asuntos relacionados con el pasado histórico desde un punto de vista humanitario, tomándose muy en serio los sentimientos de los ciudadanos de la República de Corea con respecto al pasado.

Japón, con vistas al futuro, se esforzará por reforzar aún más la relación de amistad y cooperación con la República de Corea y China. Ésta es la política fundamental e inquebrantable de Japón. Guiados por un espíritu de reconciliación y colaboración y, a través de intensificar el diálogo, debemos esforzarnos por trazar un futuro brillante entre el pueblo de Japón y los de China y la República de Corea. Con este fin, Japón tiene la intención de cooperar con ambos países para incrementar considerablemente los intercambios en varios planos, entre los que se incluirán los jóvenes, que son quienes desempeñarán el papel crucial en el futuro.

La Cumbre del Este de Asia, que se celebró por primera vez en diciembre de 2005, brindó a los Dirigentes de los países participantes la oportunidad de confirmar sus intenciones comunes de lograr la paz y la felicidad mediante la prosperidad económica y la democracia, con vista a construir una comunidad del Este de Asia en el futuro.

A partir de ahora, Japón se esforzará por crear una comunidad del Este de Asia que sea abierta, que comparta los valores universales, como son la libertad y la democracia, y que cumpla las normas mundiales. A este fin, Japón deberá reforzar sus relaciones estratégicas con los países que integran la Asociación de Naciones del Sudeste de Asia (ASEAN) y con las democracias de la India, Australia y Nueva Zelanda.

Entre los países participantes en la Cumbre del Este de Asia, Japón impulsará la cooperación concreta en asuntos que son de interés y preocupación común, y que abarcan desde el comercio y las inversiones hasta la energía, el terrorismo y las enfermedades infecciosas. Para poder hacer frente a la amenaza de una pandemia de gripe, Japón ha acogido este mes, junto con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Conferencia Conjunta para la Respuesta Inmediata ante una Posible Pandemia de Gripe. Además, para finales de marzo, Japón prestará una ayuda de 135 millones de dólares a los países asiáticos para que puedan combatir la gripe.

En lo que se refiere a los asuntos relacionados con Corea del Norte, permítanme que primero recalque que la solución a estas cuestiones es esencial no sólo para la creación de la paz y la estabilidad en la zona, sino también para el mantenimiento de un régimen internacional de no proliferación nuclear.

El objetivo de la política de Japón es aspirar a la normalización de las relaciones partiendo de una solución a las cuestiones del pasado y a otros problemas de interés para Japón y Corea del Norte, como son el asunto de los secuestros, la cuestión nuclear y los misiles de acuerdo con la Declaración de Pyongyang. Al mismo tiempo, no podrá haber normalización de las relaciones si no se da una solución global a los asuntos pendientes, entre los que se incluye el de los secuestros. Tal y como se acordó durante las recientes Consultas Gubernamentales entre Japón y Corea del Norte, las consultas comprensivas comenzarán en un futuro inmediato sobre asuntos pendientes de interés, entre los que se incluyen el asunto de los secuestros, la seguridad y la normalización de relaciones. Durante estas consultas, Japón va a presionar a Corea del Norte para que ofrezca una respuesta sincera, basándose en nuestra política de “diálogo y presión”, para resolver los diversos asuntos de preocupación incluido el asunto de los secuestros. Al mismo tiempo, a través de las Conversaciones a Seis Bandas, Japón trata de encontrar una solución pacífica al problema nuclear.

A continuación, con respecto a las relaciones de Japón con la Federación Rusa, las diferencias de posición siguen existiendo entre Japón y Rusia respecto del asunto más importante, que no es otro que el de los Territorios del Norte. Basándose también en los resultados de la conferencia cumbre celebrada con ocasión de la visita del Presidente Vladimir Putin a Japón en noviembre de 2005, Japón mantendrá tenazmente sus negociaciones con Rusia, sobre la base de los acuerdos y los documentos ya firmados hasta la fecha entre Japón y Rusia, y con el amplio apoyo del pueblo de Japón. Es imprescindible que se resuelva la cuestión de la atribución de las Cuatro Islas, que son parte integral del territorio soberano de Japón, y que la solución de esta cuestión acabe con la firma de un tratado de paz en un futuro próximo.

Este año, Rusia acogerá por primera vez la Cumbre del G8. Dada esta oportunidad, Japón seguirá buscando diálogos más dinámicos con Rusia. Japón tiene la intención de aumentar la cooperación de acuerdo con el “Plan de Acción de Japón y Rusia”, y se esforzará por crear una relación de progreso con Rusia.

Este año se celebra el trigésimo aniversario de la firma del Tratado de Base de Amistad y Cooperación entre Japón y Australia. El año 2006 ha sido designado como el “Año del Intercambio entre Japón y Australia” y, en los dos países, se pondrán en marcha programas y acontecimientos conmemorativos. Además, Japón acogerá este año en Okinawa la Cuarta Cumbre del Foro entre Japón y las Islas del Pacífico. Por lo tanto, el año 2006 podría considerarse como “el Año del Pacífico”, y Japón ha de aprovechar esta oportunidad para aumentar su entendimiento con los países de la zona y trabajar para conseguir que los intercambios y la cooperación sean aún mayores.

Para la seguridad y la prosperidad de Japón, también reforzaremos nuestras relaciones con Europa, América Latina y el Caribe, entre otras regiones.

(El impulso de las reformas como medio de ampliar las funciones de las Naciones Unidas)

El pasado año, Japón dedicó muchos esfuerzos para impulsar las reformas en las Naciones Unidas, en particular la del Consejo de Seguridad. Estos esfuerzos se basaban en la determinación de Japón de transformar las Naciones Unidas en una organización que pudiera ofrecer una mejor respuesta a los retos a los que enfrenta la comunidad internacional.

Aunque la senda que nos llevará a adquirir la condición de miembro permanente del Consejo de Seguridad puede ser abrupta, nuestra campaña suscitó importantes debates sobre la reforma del Consejo de Seguridad entre todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas. Por consiguiente, el “Documento Final”, adoptado por la Conferencia Cumbre de las Naciones Unidas en septiembre de 2005, reconocía que la pronta reforma del Consejo de Seguridad era un elemento esencial del esfuerzo global para la reforma de las Naciones Unidas.

A medida que la reforma del Consejo de Seguridad va adentrándose en su segunda fase, este año se celebrará el quincuagésimo aniversario de la adhesión de Japón en las Naciones Unidas. Partiendo de la base de los logros conseguidos hasta ahora y haciendo frente a los retos pendientes, Japón mantendrá la confianza mutua en el G4, e impulsará las consultas con Estados Unidos. Japón también dirigirá sus esfuerzos para fomentar el diálogo con los países vecinos, incluida China y la República de Corea.

Japón considera la reforma de las Naciones Unidas de una forma amplia y cree que las Naciones Unidas deberían fortalecerse para hacer frente a diversos retos, como son, por ejemplo, el desarrollo, los derechos humanos y la consolidación de la paz. A este fin, Japón ha desempeñado, y seguirá desempeñando, un papel activo. Es más, Japón insiste en que se lleve a cabo una reforma administrativa y presupuestaria de las Naciones Unidas, que incluya la revisión de los mandatos para aumentar la transparencia y la responsabilidad en todas las operaciones de la Organización, y una revisión de la escara de cuotas, de manera que la posición y las responsabilidades de los Estados Miembros se tengan debidamente en cuenta.

(Contribución a la paz y la prosperidad en la comunidad internacional)

Este año es el segundo año de Japón como miembro no permanente del Consejo de Seguridad. Durante el transcurso del año pasado, Japón realizó, como Presidente del Grupo de Trabajo del Consejo de Seguridad sobre las Operaciones para el Mantenimiento de la Paz (OMP), una contribución significativa para revitalizar el trabajo del Grupo. Japón también ha desempeñado un papel constructivo a la hora de forjar un consenso entre los miembros del Consejo de Seguridad que permita a este Consejo cumplir con un papel destacado en varias regiones del mundo en las que se han de establecer la paz y la estabilidad. Este año, Japón seguirá impulsando estas actividades acorde con su condición de miembro del Consejo de Seguridad.

En concreto, además de las actividades para la consolidación de la paz en regiones como Próximo Oriente y África, Japón se dedicará a las OMP y a las actividades de supervisión en elecciones internacionales. La Comisión de la Consolidación de la Paz, una iniciativa respaldada por Japón, está a punto de ser inaugurada en las Naciones Unidas. Aprovechando la fundación de esta Comisión, y en cooperación con la comunidad internacional, Japón desearía considerar medidas para impulsar en Asia la formación de recursos humanos especializados, capaces de asumir actividades relacionadas con el mantenimiento y la construcción de la paz, y con la prevención de la repetición de los conflictos.

Cada año, desde 1994, Japón ha presentado, ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, un borrador de una resolución sobre desarme nuclear. El año pasado, la resolución fue adoptada con mayor respaldo que nunca hasta entonces, lo cual me recuerda la importancia del papel que Japón debería desempeñar en el campo del desarme y la no proliferación nuclear. También hay que esforzarse para que pueda alcanzarse una solución pacífica al problema nuclear iraní.

Japón ha desempeñado un papel sustancial en la lucha contra el terrorismo internacional. En la República Islámica de Afganistán, con el apoyo de la comunidad internacional, ya ha concluido la importante fase de construcción de una estructura de gobierno. Es éste un avance deseable, pero los esfuerzos internacionales para eliminar y controlar la amenaza que supone el terrorismo aún continúan en Afganistán y en los países de su entorno. Durante la anterior sesión extraordinaria de la Dieta, se amplió el período de la Ley de Medidas Especiales contra el Terrorismo. Japón tiene la intención de seguir apoyando la construcción nacional de Afganistán.

La reconstrucción de Iraq se encuentra sólo parcialmente acabada. El año pasado, Japón amplió un año más los términos del Plan de Base relativo al envío de personal de las Fuerzas de Autodefensa a Iraq. La evolución del proceso político en Iraq se encuentra actualmente en su última fase crítica. La celebración de las elecciones a la Asamblea Nacional en diciembre de 2005, sin ningún desorden, supuso verdaderamente un gran avance en el proceso político. Japón seguirá sin escatimar esfuerzos para ayudar al pueblo de Iraq a construir su propia nación.

El éxito del proceso de paz en Oriente Medio es esencial para Japón en nuestros esfuerzos por alcanzar la paz y la estabilidad en la región, de la que procede más del 80 por ciento del petróleo importado por Japón. Aprovechando su posición en Oriente Medio, donde goza de la confianza tanto de árabes como de israelíes, Japón se esforzará por realizar la coexistencia y la prosperidad conjunta de israelíes y palestinos, y de construir la confianza mediante el fomento de la cooperación regional.

(Aumentar la seguridad y la prosperidad de Japón y del pueblo japonés)

En lo que concierne a la política económica exterior, nada tiene tanta importancia como el establecimiento de unas reglas globales. Partiendo de la base de los resultados de la Conferencia Ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC) celebrada en Hong Kong en diciembre de 2005, Japón participará activamente en las negociaciones, con vistas a ultimar la Ronda de Doha para finales de este año.

Dentro del marco de la OMC, una de las prioridades de Japón sigue siendo el mantenimiento y el aumento de la credibilidad del sistema de comercio multilateral. Por otra parte, para los países en vías de desarrollo es una realidad que, a menos que amplíen su capacidad en las tres diferentes fases comerciales: “Producción”, “Venta” y “Compra”, su integración en el sistema de comercio global no será plena. Una de nuestras actuaciones consistirá en hacer frente a este asunto, para lo cual Japón anunció una “Nueva Iniciativa de Desarrollo para el Comercio” con anterioridad a la Conferencia Ministerial de Hong Kong. Japón tratará de poner en marcha esta iniciativa de manera firme. Además, no hace falta decir que las actividades diplomáticas de Japón conceden la alta prioridad a apoyar las actividades de las compañías japonesas en todo el mundo.

A finales de 2005, los Dirigentes de Japón y Malasia firmaron un Acuerdo de Asociación Económica (AAE). Japón tiene la intención de que este acuerdo sirva para añadir un impulso adicional a los esfuerzos por reforzar la asociación económica desde un punto de vista global, dando prioridad al Este de Asia.

Con el recuerdo todavía fresco en la memoria del devastador tsunami que afectó a varios países de Asia, Japón promoverá una serie de medidas que traigan la confianza necesaria a las actividades de los ciudadanos japoneses en otros países. Habrá que esforzarse por crear una estructura que permita reaccionar con rapidez y con precisión ante una situación de emergencia a gran escala.

(Utilización estratégica, global y flexible de la AOD)

La Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) es un importante medio para llevar a cabo una diplomacia estratégica. Es necesario que mejoremos las relaciones bilaterales de Japón y el entorno internacional que nos rodea, valiéndonos de la AOD de forma estratégica, global y flexible sobre la base de la política exterior. El gobierno revisará y reforzará aún más el actual régimen en virtud del cual la instrumentación de la AOD se realiza bajo el liderazgo del Primer Ministro y con el Ministro de Asuntos Exteriores siendo el eje de su coordinación.

Japón seguirá haciendo hincapié en la importancia de la AOD, utilizándola para ayudar a las personas que padecen pobreza, para impulsar los esfuerzos de manutención por sí mismas y para ayudar a los países en vías de desarrollo en su lucha contra el terrorismo, que también puede nacer de la pobreza, esforzándose de esta manera por aumentar la seguridad mundial. Como se ha podido comprobar, con la ayuda de Japón a la zona afectada por el terremoto en la República de Pakistán, Japón también utilizará la AOD para prestar ayudas a la reconstrucción en los casos de catástrofes.

El año pasado, en un compromiso internacional, Japón acordó duplicar su AOD destinada a África en el transcurso de tres años, además de aumentar su volumen de AOD en un total de 10 millones de dólares a lo largo de cinco años. El gobierno trabajará de manera constante para llevar a la práctica todas estas promesas.

(Ampliación de las funciones y capacidades de adquisición y análisis de la información exterior, así como de la transmisión de la información)

Por último, quisiera hablar del significado de las palabras en diplomacia.

Japón está precisamente ahora esforzándose por mejorar fundamentalmente sus capacidades de adquisición y análisis de la información. Dado que la información se expresa en forma de palabras, debemos asegurarnos de que tenemos el oído presto para reunir la información precisa, además de un cerebro capaz de extraer toda su esencia.

Al mismo tiempo, las manifestaciones y la información que emanan de Japón tienen cada vez mayor peso. Los principios y las creencias que Japón debería transmitir al mundo no pueden ser considerados como tales si primero no tienen una voz mediante el idioma y las palabras.

Concluyo mi discurso sobre política con la promesa de continuar con nuestros esfuerzos por exponer los objetivos de la diplomacia de Japón y garantizar que estos objetivos sean transmitidos tanto dentro del país como en el extranjero. Quisiera solicitar humildemente su ayuda en este empeño.