
7 de diciembre de 2005
Mi visión de la estrategia asiática:Japón como líder de pensamiento de Asia
Discurso del Ministro de Asuntos Exteriores, Taro Aso, en el Club de Corresponsales Extranjeros de Japón,
Muchísimas gracias por tan amable presentación. Quiero
expresar mi agradecimiento a todos los organizadores de este acontecimiento
por brindarme la oportunidad de dirigirme a ustedes en un momento verdaderamente
tan propicio. Espero que los organizadores acepten mi más sincero agradecimiento
por hacer posible este encuentro en el día de hoy.
Desde mi nombramiento como Ministro de Asuntos Exteriores,
siempre he deseado tener la oportunidad de dar a conocer mi visión sobre
una serie de cuestiones, especialmente sobre la estrategia de Japón en Asia.
Como ya he dicho, éste es un momento verdaderamente propicio para dirigirme
a ustedes, pues porque estamos a punto de asistir nada menos que a un nuevo
capítulo de la historia de Asia.
Será el inicio del proceso de la Cumbre del Este de Asia el que pase la página
y dé comienzo a este nuevo capítulo. Kuala Lumpur, Malasia, ciudad que
acogerá a la primera de estas cumbres, se encuentra, no me cabe ninguna duda,
ultimando los preparativos para la ocasión, y yo mismo viajaré mañana
a dicha ciudad para asistir a la Reunión de Ministros de Asuntos Exteriores
que antecede a la propia cumbre. Estoy deseando participar en este acontecimiento,
que ha sido acogido con un enorme entusiasmo.
La primera Cumbre del Este de Asia, en mi opinión, marcará un hito en la
historia en un aspecto importante: este encuentro, más que ningén otro de
los promovidos por los dirigentes de la ASEAN a lo largo de los años, será
el lugar en que se comparta un sueño común de futuro.
"Asiático" como sinónimo de "optimista"
En la actualidad, Asia desborda optimismo. Con el inquebrantable convencimiento
de que el mañana será incluso mejor que el presente, nadie podrá poner
ninguna objeción a la afirmación de que "asiático" es sinónimo
de "optimista". Y no hace falta mencionar que cuando digo que "asiático"
es igual a "optimista", puedo incluir a los japoneses en esa ecuación.
Es cierto que el estancamiento económico experimentado por Japón en los
éltimos años no terminó tan pronto como se esperaba, y que los japoneses
quizá se hayan vuelto verdaderamente un tanto pesimistas durante esos años.
No obstante, déjenme que les diga, considerando el rendimiento económico
de las compañías japonesas, especialmente el de las corporaciones más importantes,
lo que en realidad verán ustedes es que en ningén momento del pasado, ni
tan siquiera en los años de alto crecimiento económico de la posguerra, podrán
encontrar algo parecido a esto. Antes de adentrarme en la política, me dedicaba
a los negocios, de manera que espero que consideren adecuadamente esa afirmación
y tengan bien presente ese hecho. Los esfuerzos del pueblo japonés están
dando sus frutos de forma espectacular, y la economía japonesa sigue, una vez
más, avanzando de forma decidida y firme.
Si se reflexiona en el pasado, podría parecer que los japoneses se hubieran
situado a la cabeza de los optimistas del mundo durante muchos años de la era
de la posguerra. Cuanto mayor sea la fe en lo que el futuro nos pueda deparar,
mayor será la capacidad para mirar más allá de los grandes esfuerzos
y las incomodidades que se le suponen y así poder superarlos. Dicho esto, podrían
considerarme chapado a la antigua, pero esa actitud coincide con el concepto de
vida abrigado por el personaje principal de Oshin, un drama televisivo, que goza
de gran popularidad en Arabia Saudí, Irán e Iraq.
De manera que, en primer lugar, tenemos estos principios positivos de vida gracias
a los cuales los ciudadanos creen que el futuro es prometedor. En segundo lugar,
y debido a este mañana prometedor, el pueblo no rehuye el difícil trabajo
que les espera, todo lo cual resulta en una firme ética laboral. Son exactamente
estos dos aspectos los que mostraron los japoneses al mundo antes de que lo hiciera
ningén otro país del Asia moderna. Y me da la impresión de que quienes
han obtenido un mayor impulso de todo esto han sido, como era lógico, nuestros
vecinos asiáticos. Si en realidad los japoneses tienen experiencia de haber
sido los líderes del optimismo asiático, me atrevo a enorgullecerme por este
motivo.
Por consiguiente, en esta ocasión quisiera animarles, una vez más, para
que todos ustedes se tomen con especial interés la próxima Cumbre, e insistir
en que la Cumbre del Este de Asia sea, en realidad, un "Consejo de Optimistas".
En estos momentos deberíamos debatir con rigor sobre qué clase de integración
deseamos tener en Asia, tanto política como económicamente. Esta Cumbre ha
de ser cultivada de tal forma que desemboque en la creación de la futura comunidad
del Este de Asia. De ahora en adelante, hay muchos caminos distintos de la clase
de integración que ha presenciado en Europa en estos éltimos años. En materia
de regímenes políticos y seguridad nacional, los países de Asia son aén
muy heterogéneos, lo cual significa que nuestro planteamiento debería empezar
por la cooperación por sectores, como la cooperación contra el terrorismo,
así como en materia económica y financiera.
Sin embargo, como se trata de una reunión de optimistas, la Cumbre del Este
de Asia es, en esencia, una reunión abierta. Y de este modo, la comunidad del
Este de Asia sólo podrá avanzar a través de esta forma abierta de cooperación
con varios socios.
Me complace especialmente que Australia, Nueva Zelanda y la India puedan participar
como miembros de pleno derecho desde el principio, es decir, estos países, que
comparten con nosotros los valores fundamentales de la democracia, se unan a nosotros
abrigando un sueño comén para el futuro de Asia. Además, hemos de recordar
que la cooperación con Estados Unidos, la UE y otros países, además de
la coordinación con grupos más amplios como la APEC, también será importante.
He dicho, hace tan solo un minuto, que en el pasado Japón ha llevado la delantera
cuando se trataba de ser optimista. Pero ahora fíjense en China. O, consideren
el caso de Vietnam. En materia de optimismo en estos momentos, si hubiera de disputarse
una competición, Japón no tendría mucho que hacer contra estos países
que actualmente cuentan con unas clases medias pujantes que crecen a pasos agigantados.
Tengo que admitir que no podemos seguir considerándonos como los líderes
mundiales en esta materia.
Así que, a medida que logramos estrechar las relaciones con los demás países
de Asia, la cuestión es saber si Japón tiene aún capacidad para ejercer
una posición de liderazgo. De ser así entonces, ¿de qué naturaleza
es ésta? Mis observaciones anteriores han sido el preámbulo de una respuesta
más detallada a esta pregunta, la cual me gustaría empezar a abordar a continuación.
Si tuviera que expresarlo con palabras, diría que es como cuando uno se ve reflejado
en el espejo de cuerpo entero y se observa detenidamente. Si se considera que
Japón tiene determinados puntos fuertes, entonces lo primero y más importante
es que el propio Japón tome conciencia de esa virtud, de ese poder, porque
todo empieza a partir de ahí. A continuación, la cuestión decisiva será
cómo valerse de esa virtud para que pueda tener un efecto positivo sobre uno
mismo y sobre los demás.
Pues bien, precisamente ahí es donde se encuentra la esencia de lo que constituye
la diplomacia estratégica. En comparación, si no se es consciente de las
propias virtudes - y, por consiguiente, se es incapaz de utilizarlas adecuadamente
- uno puede acabar en una situación en la que sólo se reacciona de forma
pasiva ante los acontecimientos, y esto es cierto tanto en el caso de las personas
como, por supuesto, en el de las naciones.
Definición de Japón: Japón como "líder de pensamiento"
Sobre esto me gustaría mencionar la cuestión de qué es Japón exactamente
dentro del contexto de Asia. Voy a contestar a esa pregunta definiendo Japón
de tres formas diferentes. Después, trataré de algunos asuntos clave que,
según mi parecer, se encuentran entre los más importantes que en estos
momentos ha de abordar la diplomacia de Japón en Asia.
Ante todo, Japón es, para los países de Asia, un "pionero a través
de la experiencia directa", y, en verdad, así debe ser.
Es posible que antes no hayan oído esta expresión en japonés, puesto
que es la traducción que he hecho de la palabra "Thought Leader"(Líder
de Pensamiento), lenguaje utilizado últimamente en el inglés comercial.
La idea de un "líder de pensamiento" procede del mundo de los negocios
norteamericano, y quizá yo no disponga de la verdadera definición en el
sentido más estricto del término, pero tal y como lo entiendo, un líder
de pensamiento es aquel que, por el destino, se ve obligado a enfrentarse, antes
que los demás, a determinados problemas de difícil solución. Y puesto
que este problema supone un gran reto, es muy difícil alcanzar una solución.
Pero a medida que esta persona se esfuerza por resolver el problema, él
o ella se convierte para los demás en algo que seguir. Eso es un "líder
de pensamiento".
Revelar, por su propia voluntad, no sólo los éxitos, sino también
los fracasos - es la razón por la que traduzco la expresión “pioneros
a través de la experiencia directa en japonés. Y ¿qué hay de
exponer los propios fracasos? Para eso hace falta tener mucho valor. Si bien estoy
convencido de que Japón sí tiene la capacidad de exponer sus propios errores,
es natural que al hablar de esto quiera contarles no sólo historias de fracasos,
sino también algunas que son ejemplos de una capacidad de resolución de problemas
verdaderamente admirable.
De manera que déjenme ponerles unos cuantos ejemplos que servirán para demostrarles
de qué forma Japón ha sido un líder de pensamiento y un pionero.
Yo diría que la cuestión por la que Japón haya tenido que pagar el precio
más alto haya sido quizá por cómo aprender a ocuparse del nacionalismo.
Puesto que la realidad es que Japón ha experimentado, en tiempos históricos,
un nacionalismo exacerbado, debemos seguir reflexionando profundamente y con espíritu
de humildad, porque causó grand sufrimiento a personas inocentes en diversos
países de Asia, especialmente en Corea del Sur y en China. La guerra que tuvo
lugar a continuación causó un sufrimiento grande también a nuestro propio
pueblo.
Naturalmente, ese no es el único caso. La historia moderna japonesa también
nos enseña que la intensa emoción de la democracia es muy capaz de transformarse
en furor nacionalista. Ya sabemos que las democracias más jóvenes - o más
bien, los ánimos jóvenes que aspiran a la democracia - se tornan vehementes
y apasionadas con mucha rapidez.
Desde finales de los 50 y gran parte de los 60, Japón experimentó exactamente
esa clase de situación. He de decir que la actual situación que se puede
ver en varios países de Asia, tanto política como económicamente, es muy
parecida a lo que Japón ya experimentó en aquella época. Cómo fue capaz
Japón de hacer frente a este período tan peligroso - es lo que tenemos que
explicar a nuestros vecinos.
Además, el nacionalismo lleva consigo el problema de que puede escalar fácilmente
entre las naciones vecinas. No creo que a Japón, por el hecho de que sea un
país fundado hace mucho tiempo, el nacionalismo no le pudiera subir la presión
arterial al menos un poco. Por consiguiente, la realidad es que es un problema
que aén no ha desaparecido.
Pero naturalmente, en Japón tenemos un clima de opinión péblica (vox populi)
y un sistema de debate democrático. Para poder corregir las ideas cerradas
del nacionalismo, Japón debería demostrar, a través de su propia experiencia,
lo trascendente que es el saneamiento en estas instituciones. Es evidente que
esta cuestión es demasiado importante como para decir con indiferencia: “Aprendan
de nuestros errores”.
Japón también se ha visto obligado a hacer frente a enormes costes en cuestiones
de materia medioambiental. Eclipsados por nuestro gran crecimiento económico
se escondían profundos daños medioambientales. Ese es uno de los aspectos
de la historia moderna de Japón.
Sin embargo, Japón es un país que ha demostrado al mundo que, a su manera,
está superando estos problemas. En la actualidad, si decimos que para incrementar
la producción en una unidad del PIB, las principales naciones de Asia, China
incluida, necesitan un insumo de petróleo de 1, las naciones del América
del Norte necesitan un insumo de tan sólo 0,5 para generar la misma producción.
Sin embargo, en Japón tan sólo necesitamos 0,25 para obtener los mismos
resultados. La eficiencia energética de la economía japonesa es el doble que
las de los países del América del Norte y unas cuatro veces mayor que la de
los principales países de Asia.
En Japón se dice a menudo que tan sólo nos separa una franja de agua (ichii-taisui)
de Asia. La realidad es que si las aguas de China o su aire se contaminan, nosotros
también padecemos sus efectos. Pues bien, si hay algo que en verdad debemos
compartir con entusiasmo con nuestros vecinos es la experiencia japonesa a la
hora de librar la batalla de los problemas medioambientales para convertirla en
un medio que pueda incrementar la productividad.
Además de estos difíciles desafíos planteados por el nacionalismo y la
destrucción medioambiental con los que Japón ha tenido que lidiar, debemos,
a continuación, fijarnos en el caso del envejecimiento de su población que
va acompañado de un descenso de su tasa de natalidad. Éste es coménmente reconocido
como el problema más importante al que Japón se ha de enfrentar. Cómo
trata de resolverlo - o, quizá, cómo ha fracasado al intentar resolverlo
y cómo está luchando contra él en la actualidad – será por supuesto
una valiosa ayuda para los países de Asia, en especial China, que asistirán
a un rápido envejecimiento de su población en un futuro.
Por tanto, respecto de “lo que Japón representa” para los
países de Asia, creo que podemos afirmar que es un país que lleva tiempo luchando
contra varios problemas, mucho antes que otros países, y adoptando soluciones
que siguen sirviendo de ejemplo.
Ahora bien, ¿por qué ha sido capaz Japón de convertirse en fuente de conocimiento
para otros países tanto en lo positivo como en lo negativo y ha merecido el
apelativo de líder de pensamiento?
Pues bien, estoy convencido de que, para esta pregunta, hay una respuesta muy
sencilla. La pura realidad es que, desde mediados del siglo XIX, y en una fecha
más temprana que los demás países de Asia, Japón experimentó la
modernización de su política, su economía y su sociedad. En lo que respecta
a la instauración de la democracia y de la economía de mercado, en ningén
otro lugar de Asia se podrá encontrar un país que, como Japón, atesore
cantidad tan ingente de experiencias.
Definición de Japón: Japón como estabilizador
A continuación, para ocuparme de mi segunda definición respecto a cómo
podremos responder a la pregunta de qué es Japón, querría decir que, en
su calidad de nación democrática y de economía de mercado más antigua
de Asia, Japón es un estabilizador interno para la región. Si se me permite
utilizar una palabra del mundo económico, podremos referirnos a Japón como
un “estabilizador automático”. Esto se ha de observar tanto desde
el punto de vista de la seguridad como desde el económico, pero en lo que respecta
a ambos, el papel de Japón es el mismo; Japón es una fuerza estabilizadora.
En primer lugar, voy a ocuparme del aspecto económico, y aquí me gustaría
citar para su consideración unas cuantas cifras: 8350 millones de dólares
estadounidenses para Corea del Sur, 4350 millones de dólares para Malasia,
2930 millones de dólares para Indonesia, 2870 millones de dólares para Tailandia
y 2500 millones de dólares para Filipinas. Esta cifras son cantidades brindadas
por Japón desde 1998 a 1999, cuando estos países de Asia se enfrentaban a
una crisis financiera generalizada. Ahora bien, como ustedes recordarán, en
aquel período, el propio Japón se encontraba en pleno estancamiento económico.
Sin embargo, cuando vio que sus vecinos pasaban por penurias económicas, el
país que amplió esta clase de ayuda, a pesar de sus propias dificultades
financieras o su propio estancamiento, fue Japón.
En lo que concierne al papel de la Ayuda Oficial para el Desarrollo (AOD) de Japón,
no hace falta detenerse mucho tiempo en este asunto. No se puede dejar que en
Asia haya países que se queden al margen del desarrollo. También en el futuro,
Japón continuará brindando su ayuda en el contexto de la integración
de la ASEAN, especialmente para aquellos países menos prósperos.
Por otra parte, el papel de Japón como estabilizador en materia de seguridad
claramente radica en el peso de la alianza militar entre Japón y EE.UU.
Si esta región no hubiera gozado en todo este tiempo de paz ni estabilidad,
el desarrollo de las economías asiáticas no habría sido posible nunca.
Durante la Guerra Fría y a lo largo del período posterior a ésta, no cabe
duda de que la presencia de EE.UU., tanto política como militarmente ha sido
y seguirá siendo un factor fundamental para poder garantizar la paz y la estabilidad
en Asia.
Y ha sido Japón quien continuamente ha proporcionado un lugar seguro para el
despliegue de vanguardia de las fuerzas militares de EE.UU. El acuerdo entre Japón
y EE.UU. en materia de la reorganización de las fuerzas estadounidenses en
Japón debería interpretarse de la siguiente forma: además de posibilitar
que el sistema de seguridad entre Japón y EE.UU. pueda responder con mayor
eficacia ante el nuevo entorno mundial de la seguridad, mediante la reducción
de la carga inherente a la presencia del ejército de EE.UU., el propósito
es fortalecer aén más la base de la alianza entre Japón y EE.UU.
Después de la guerra, para Japón siempre ha sido fundamental mantener y fortalecer
su alianza con EE.UU., que con el tiempo ha resultado ser el camino adecuado.
La razón por la que considero que es la decisión acertada es que a raíz
de aquí, las aguas de Asia han sido aguas pacíficas. Todos los que vivimos
en Asia somos gentes de una larga tradición en el comercio. El poder militar
de EE.UU. nos ha proporcionado el orden y la seguridad para que pudiéramos seguir
comerciando con toda tranquilidad, y lo que ha asegurado su viabilidad ha sido
la existencia de la alianza entre EE.UU. y Japón.
Al valerse de esto como un tipo fundamental de infraestructura, EE.UU. proporcionaba
su mercado en expansión primero a Japón y después a los demás países
de Asia. EE.UU. y Asia tienen una relación estrecha no sólo en materia de
comercio sino también de inversiones. La importancia de EE.UU. para Asia no
es algo que vaya a cambiar en el futuro.
En la actualidad, Japón y EE.UU. están unidos en una alianza en el contexto
mundial y los dos países van de la mano a la hora de abordar cuestiones de interés
global, con lo que se está acentuando aén más la importancia de la cooperación
entre Japón y EE.UU.
Decía anteriormente que los dos factores que han hecho posible que Japón
sea un estabilizador en Asia radicaban, en primer lugar, en su identidad como
estado democrático, y, en segundo lugar, en su carácter de economía de
mercado; y hacía hincapié en que, en ambos frentes, Japón ha sido el país
asiático que cuenta con un historial más amplio.
En general, se da el caso de que las relaciones entre las democracias liberales
son estables y los lazos de confianza son fuertes. Esto es así porque en las
democracias liberales la voluntad del pueblo ejerce un control sobre las políticas
de cada país para poder cumplir con las normas internacionales, mantener la
buena fe en las relaciones con otros países, y conservar una fe inquebrantable
en la imparcialidad y la justicia.
En este sentido, nuestro vecino, Corea del Sur, es otro de nuestros socios de
confianza que comparte con nosotros valores fundamentales. Espero que los dos
países cooperen para promover la estabilidad y el desarrollo de Asia como las
dos principales potencias democráticas de la zona, y que nuestros valores puedan
ser pronto compartidos por muchos otros países asiáticos. Japón tiene
la intención de seguir prestando ayuda a los esfuerzos por consolidar la democratización
y la gobernabilidad en Asia.
Definición de Japón: Japón como país que respeta
a las demás naciones como homólogas
La tercera definición de Japón es su forma de tratar a los demás países
como a socios iguales, en lugar de considerarlos como a superiores o inferiores.
Ya he tratado hoy de la necesidad de que Japón debe ser un "líder de
pensamiento", y también he explicado la identidad de Japón como estabilizador
de Asia. Para extenderme sobre una tercera característica de Japón, les insistiría
a ustedes en que Japón se ha relacionado con los países de Asia considerándolos
como a sus homólogos, forjando, hasta ahora, sus relaciones con ellos como
socios iguales y comprometiéndose a actuar de la misma forma en el futuro.
Para expresar este concepto con una de esas expresiones del mundo de la informática,
denominar a esta clase de relación "de igual a igual" o "P2P",
y he de admitir que sé bastante de esto, porque, antes de acceder al actual
cargo que ocupo, fui Ministro de Interior y Telecomunicaciones. Japón es ciertamente
un país que trabaja para crear relaciones de "P2P" con los demás
países de Asia en su sentido más estricto.
Hay una filosofía que Japón ha incorporado a su política de la AOD desde
hace mucho tiempo. Si las circunstancias son propicias, y los incentivos son adecuados,
además de poder contar con el constante ánimo de sus homólogos, el pueblo
podrá llevar a cabo grandes esfuerzos para lograr el crecimiento. Secundar
al pueblo en sus esfuerzos para que pueda labrarse un futuro mejor - es lo que
define el estilo de la política de la AOD de Japón. Si sólo se confía
en la ayuda prestada, sin que el pueblo lleve a cabo los esfuerzos necesarios
para procurarse un futuro prometedor, lo énico que se conseguirá será
dificultar la capacidad de los países en vías de desarrollo de disfrutar de
una plena autonomía.
Creo que ustedes podrán darse cuenta de que allí es donde se muestra claramente
la postura, segén la cual los países destinatarios de la AOD han de ser considerados
como socios con los que caminamos juntos. En 1977, con ocasión de la reunión
del décimo aniversario de la fundación de la ASEAN, el por aquel entonces
Primer Ministro, Takeo Fukuda, pronunció un discurso en el que pedía que
se estableciera una relación mutua de confianza y sincera amistad con los países
de la ASEAN. Es lo que se nos ha transmitido como la denominada “Doctrina
Fukuda”.
Ahora bien, transcurridos casi 30 años, vemos que aproximadamente unos cuatro
millones de personas viajan anualmente entre Japón y Corea del Sur, y el mismo
némero lo hace entre Japón y China. La cultura de los jóvenes ha traspasado
las fronteras nacionales y se ha convertido en algo compartido por el conjunto
de la región. Y ahora nos encontramos, por primera vez en la historia, rumbo
hacia una era en la que varios pueblos de Asia disfrutarán de estilos de vida
semejantes y compartirán los mismos sueños. Mi convencimiento personal me
dice que ahora es el momento adecuado de aprovechar este impulso, y, por ese mismo
motivo, me esforzaré por aumentar aén más el némero de intercambios de
jóvenes que Japón tiene con China, Corea del Sur y los países de la ASEAN.
Tal y como he mencionado anteriormente en mis observaciones, soy sinceramente
consciente de que Japón ocasionó en el pasado graves sufrimientos, en particular,
a los pueblos de Corea del Sur y de China como resultado de las acciones de Japón
en el pasado, y creo que Japón tiene que seguir manteniendo un espíritu de
profundo arrepentimiento y de amabilidad con sus vecinos. Sin embargo, al mismo
tiempo, espero fervientemente que los pueblos de Corea del Sur y de China consideren
la trayectoria que ha recorrido Japón dentro de las circunstancias globales
durante estos éltimos 60 años. Hay una expresión inglesa que cito a menudo
y que dice: “Paz y felicidad a través de la prosperidad económica”.
Éste ha sido el lema del Japón de la posguerra, que tan decididamente hemos
perseguido durante los éltimos 60 años.
Los hechos acumulados de la historia del Japón de la posguerra demuestran
de manera elocuente la sinceridad de nuestras aspiraciones de paz y nuestra determinación
de no repetir los errores del pasado. Espero ardientemente que el pueblo de Corea
del Sur y de China consideren esta afirmación sin ningén tipo de prejuicios.
Hay otras tres cuestiones que me gustaría tratar hoy antes de terminar. Una
es mi opinión sobre la emergencia de China; la segunda es cómo entiendo
el entorno de la seguridad regional; y la tercera es cómo considero la situación
que rodea a la economía y a las inversiones.
Satisfacción por la emergencia de China
Para Japón, en el pasado y en el presente, China ha sido una de las naciones
más importantes. Y la realidad es que el surgimiento de China es algo que llevábamos
esperando con impaciencia desde hace tiempo. Desde que la era moderna amaneció
sobre Asia, ¿no creen ustedes que ha transcurrido demasiado tiempo sin que otros
candidatos hayan acompañado a Japón tanto desde el punto de vista de la construcción
económica como en lo que se refiere al establecimiento de los modernos regímenes
políticos? Ahora, con la emergencia de una China cuya economía está experimentando
un desarrollo tan pujante, Asia, en cierto sentido, está volviendo por fin
a su normalidad.
La competencia siempre es buena para la socioeconomía. Cuando uno se encuentra
con un fuerte competidor, hace todo lo posible por superarse. Por este motivo,
me alegra sinceramente la emergencia de China. Los dos países han entrado en
una fase de activa competencia en el frente económico. Es eso precisamente
por lo que deberíamos expresar nuestras más sinceras felicitaciones. Nos
alentaremos mutuamente y, por consiguiente, nuestro crecimiento será mayor.
Lo que nos beneficiaría aén más es la expansión de esta competencia
al campo sociopolítico en años venideros. Si Japón y China son capaces
de avanzar en estos campos mediante la competencia amistosa y constructiva, y
seleccionar la “gran vía”, por la que nos impulsamos recíprocamente
hasta alturas más elevadas, Asia, en su conjunto, cosechará enormes beneficios.
Por este motivo, es trascendente que no impongamos nuestra propia línea de pensamiento,
sino que realicemos esfuerzos sinceros y de buena fe en aras de la comprensión
mutua.
Es importante, en primer lugar, que no permitamos que cuestiones puntuales
afecten negativamente al progreso en su conjunto; y, en segundo lugar, que superemos
el pasado mediante un espíritu de reconciliación y de colaboración, para
que los sucesos del pasado no perjudiquen a nuestro futuro.
Además, apelo a China para que garantice el mismo nivel de transparencia que
Japón, no sólo en lo relacionado con los aspectos económicos, sino también
en todo lo relativo a su presupuesto militar y a sus actividades militares, y,
claro está, al conjunto de sus sistemas sociopolíticos. Ante todo, es precisamente
esta falta de transparencia en el sector militar la que hace necesario que China
deba explicar al mundo continuamente que su emergencia es “pacífica”.
Lo normal será que China no tenga que recurrir a este tipo de aclaraciones.
Esto ha de ser así porque lo contrario de “pacífico” es “belicoso”,
o, “hegemónico”.
China está a punto de dejar de ser un país receptor de ayudas, para empezar
a asumir la posición de un país que presta su ayuda a otros países en vías
de desarrollo en su lucha por alcanzar la prosperidad socioeconómica, y ésta
es, desde luego, una transición por la que todos nos alegramos. Sin embargo,
también en lo que se refiere a esta ayuda, será necesario observar la transparencia
acostumbrada en el ámbito internacional. Debemos esperar que China se acerque
más a otras naciones en todo lo relacionado con este asunto. Es más, partiendo
desde el punto de vista de que puede desempeñar un papel de mayor trascendencia
y, por ende, ha de cumplir con mayores responsabilidades, puedo también afirmar
que tengo mis esperanzas en que China se libere de esa postura de “poder
de veto”, que tiende a decir “no” a cada momento, y adopte medios
de influencia más constructivos. En este aspecto, como Japón también ha
sido un “líder de pensamiento”, creo que puede encontrar muchas
oportunidades para cooperar con China.
La cuestión de cómo podrá China resolver estos asuntos es, desde luego,
algo por lo que todos los vecinos de China, incluido Japón, no pueden dejar
de prestar atención. No obstante, en mi opinión, no creo que esta situación
deba provocar un gran pesimismo. La razón de que esto sea así radica en la
progresiva expansión de las clases medias en China, en las que, especialmente,
la generación más joven ya anhela un estilo de vida rodeado de abundancia,
y su sueño es poder desarrollar y expresar su propia personalidad.
En este sentido, nuestro vecino, Corea del Sur, se ha convertido en un modelo,
no sólo dentro de Asia sino también en el resto del mundo; y, cada vez, es
mayor el némero de países de la ASEAN que caminan por la senda de la “Paz
y Felicidad a través de la Prosperidad Económica” que he mencionado
anteriormente, y que, actualmente, están intensificando las medidas para progresar
en economías de mercado y en estados democráticos. Nuestra propia experiencia
en Japón nos dice que una vez que empieza este proceso no hay vuelta atrás.
A mi entender, en China, el desarrollo de la economía de mercado y el crecimiento
de la clase media se vinculará a un movimiento que exigirá más participación
política y mayor libertad.
Dicho esto, China es un país que modula sobre un amplio marco temporal, por
consiguiente debemos adoptar una postura de seguir de cerca su progreso y sus
diversos cambios a largo plazo, mostrándole el afecto propio de amigos.
Es verdaderamente cierto que el proceso de democratización lleva su tiempo,
y el proceso en sí mismo depende de una serie de factores privativos de cada
nación. Por otra parte, he de decir que tanto el rechazo del principio de la
democracia como la demora del proceso democrático no sintonizan en lo más
mínimo con las nuevas tendencias de Asia. Desde este punto de vista, quisiera
añadir que me preocupa sobremanera la situación actual de Corea del Norte
y Myanmar.
Cuestiones de seguridad regional
A continuación, me gustaría abordar un par de puntos importantes relacionados
con la situación de la seguridad en la región.
Antes de nada, me gustaría hablar sobre la cuestión de Corea del Norte.
Respecto a Corea del Norte, nunca podré insistir lo suficiente en que debe desnuclearizarse
de una forma verificable, y que, con la misma importancia, debe resolver varias
cuestiones que son de enorme interés para Japón, como son el asunto de los
secuestros y el problema de los misiles, entre otros. Japón sigue apelando
con insistencia a Corea del Norte para que abandone de forma completa e inmediata
sus armas y programas nucleares, como de hecho ya se ha comprometido a hacer.
Cumpliendo lo anterior, a Corea del Norte le interesa, por su propio beneficio,
normalizar sus relaciones tanto con Japón como con EE.UU. Es más, si las
conversaciones a seis bandas acaban con éxito, creo que el marco de las conversaciones
a seis puede seguir utilizándose para asegurar la paz y la estabilidad en el
Nordeste de Asia.
En lo que respecta a la cuestión del Estrecho de Taiwán, tengo la gran esperanza
de que se pueda lograr una solución pacífica mediante el diálogo entre
las partes de ambos lados del estrecho. Ni Japón ni los demás países de
Asia desean que se produzca un cambio unilateral en el statu quo, ni que tampoco
este asunto desate una confrontación política o militar. Aprovechando esta
oportunidad, también me gustaría reiterar que Japón mantiene la posición
estipulada en el Comunicado Conjunto de Japón y China, en el reconocimiento
de que sólo hay una China.
Al considerar el conjunto de Asia, sabemos que no hemos dado aén con la forma
de fomentar la confianza militar en la región ni tampoco la suficiente transparencia
en la información respecto a la defensa nacional y a la disponibilidad militar,
que es la cuestión fundamental sobre la que se ha de basar el incremento de
esta confianza. El FRA - esto es, el Foro Regional de la ASEAN - es el marco mediante
el cual se podrá fomentar esta confianza en Asia. El FRA es una organización
que disfruta de la participación no sólo de Japón y de EE.UU., países
que son muy importantes para la paz y la estabilidad de la región de Asía-Pacífico,
sino también de la de los países de la ASEAN, además de China, Rusia, la
India y Corea del Norte, entre otros. El FRA constituye el énico foro intergubernamental
de la región para dialogar sobre cuestiones de seguridad.
El FRA se encuentra actualmente en una fase de transición desde su primera
etapa, que se ha centrado en fomentar la confianza mutua, hacia una segunda etapa,
durante la cual la organización trabajará para idear herramientas de diplomacia
preventiva. Sin embargo, el fortalecimiento institucional es indispensable si
se quiere que el FRA desempeñe un papel más sustancial, evolucionando desde
un foro de diálogo hacia una institución capaz de tomar medidas concretas.
Evidentemente, Japón también ha de contribuir en la medida de lo posible
en materia de prevención de conflictos. Dicho esto, estoy convencido de que
en éltima instancia todo se reduce a una cuestión de recursos humanos. Asia
necesita más especialistas en materia de construcción y mantenimiento de
la paz, pacificación, reconstrucción y prevención de reaparición de
conflictos. Japón tiene la ferviente intención de formar personas que dispongan
del conocimiento y de la capacidad necesaria para desempeñar estas actividades.
No todas las amenazas a las que nos enfrentamos en nuestra vida diaria se derivan
de lo militar y tradicional, ni tienen su origen necesariamente en la confrontación
entre naciones. La gripe aviar es un claro ejemplo de estas amenazas no tradicionales
que podrían poner en peligro nuestra seguridad. Japón está desempeñando
un papel destacado para impulsar el concepto de “seguridad humana”
para hacer frente a las posibles amenazas relacionadas con la vida humana en el
sentido más amplio del término. Espero que se acuerden de esta iniciativa.
Japón llevará a cabo esfuerzos incansables encaminados a la prevención
y contención de este tipo de enfermedades infecciosas como el VIH/SIDA y el
SARS, además de la gripe aviar. Las “amenazas no tradicionales”
como el terrorismo, la piratería y los delitos internacionales, que traspasan
las fronteras nacionales, no pueden ser resueltas sin la cooperación entre
naciones. Espero que Japón sea ese jugador decisivo que lidere el equipo de
naciones cooperantes.
Cuando hablo de la seguridad en Asia, además de tratar de estas cuestiones
no tradicionales, he de decir que también hay determinados asuntos que aén
no se han resuelto desde hace mucho tiempo. El asunto de los Territorios del Norte
es un claro ejemplo de una parte especialmente lamentable del legado histórico.
Me gustaría señalar aquí que la firma de un tratado de paz entre Japón
y Rusia y la creación de una relación cualitativamente nueva entre los dos
países, proporcionaría el medio para que Rusia pudiera ser aceptada como un
miembro de pleno derecho de Asia. No es demasiado decir que para Asia, y, en un
sentido más amplio, para los asuntos internacionales en general, una medida
como ésta tendría claras repercusiones estratégicas.
Situación de la economía y las inversiones
La economía es el éltimo de los asuntos que hoy quiero abordar con más
detalle: Japón ya ha firmado o se encuentra actualmente negociando acuerdos
de asociación económica con los países de la ASEAN y con Corea del Sur.
También estamos promoviendo el estudio conjunto con la India y Australia. Además,
por lo que atañe a la asociación económica entre Japón, China y Corea
del Sur, los especialistas ya han comenzado con la investigación académica.
El objetivo al que Japón aspira aquí, como un verdadero líder de pensamiento,
es a ser ejemplar para los demás países. Cuando se tomen las medidas para
liberalizar el comercio, se alzarán, sin duda alguna, voces contrarias dentro
de cada país, con lo cual, es la prueba de que viven en una sociedad democrática.
Y, como he mencionado anteriormente, estoy firmemente convencido de que, por regla
general, la competencia es siempre beneficiosa, por cuanto es una forma de ser
cada vez más fuertes.
Sin embargo, aquí quisiera matizar esa afirmación. En Asia, la realidad es
que se dan méltiples factores que están dificultando las inversiones, entre
los que se incluyen la existencia de restricciones directas sobre las inversiones,
la insuficiencia de los regímenes jurídicos nacionales, las dificultades en
la puesta en marcha de las leyes, la deficiencia del régimen de crédito y
otros más, en especial, la completa falta de adecuación de la protección
de los derechos de propiedad intelectual. Tengo mucho interés en acelerar los
trabajos sobre estas cuestiones con China, Corea del Sur y los demás países
de Asia.
La intención de Japón es, superando lo anterior, crear la Zona de
Libre Comercio y la Zona de Inversiones del Este de Asia, para acercarnos, paso
a paso, hacia la integración económica de la región.
En este sentido, los países de la ASEAN, en su camino en pos de la democracia
mediante la economía de mercado, representan al capitán de un barco denominado
“cooperación regional”. Este barco está poniendo rumbo hacia
la consecución del objetivo global de crear una comunidad del Este Asiático.
No puedo dejar de esperar ahora que la ASEAN, como capitán del barco, realice
una mejor y mayor contribución en este campo.
Conclusión
Hoy, les he procurado hablar sobre mi visión de cómo debe ser Japón,
un país que intenta ser; un "líder de pensamiento" que puede enseñar
a otros incluso a través de sus fracasos, y un estabilizador cuya disponibilidad
le permite proporcionar seguridad, verdadera piedra angular de la prosperidad
asiática, tanto en materias de seguridad económica como regional. En este
campo, el carácter duradero de la alianza entre Japón y EE.UU. es el aspecto
más importante de todos. Por éltimo, y en tercer lugar, les he hablado de
Japón, país que procura ser un homólogo de los países asiáticos,
que establece relaciones “P2P”, además de ayudarlos trabajando
conjuntamente con ellos.
Nada de lo que he dicho hoy es poco razonable. De hecho, teniendo en cuenta el
papel que desempeña Japón en Asia, esto no es sino un resumen de la mínima
parte de los requisitos que Japón debería cumplir.
Como ya he indicado al comienzo, los asiáticos somos optimistas. Hasta los
propios japoneses parecen haber recuperado el optimismo por naturaleza. Hace sesenta
años, tan sólo se podían contar siete países independientes en toda Asia.
Y allá por el 1951, la región equivalente a la de la actual ASEAN+3 no tenía
más que un PIB per cápita aproximado de 200 dólares al año.
Hoy en día, esa cantidad se sitéa cerca de los 4000 dólares. Tener fe en
el futuro es lo que anima a esforzarnos constantemente y lo que nos ha permitido
llegar hasta aquí. Cuando se reéna el Consejo de Optimistas, a Japón le
gustaría, también ahí, formar parte de los lídeles.
Muchas gracias a todos por su atención.


