(Traducción provisional)
Enero de 2006

Reforma de las Naciones Unidas: Asuntos prioritarios para Japón


La comunidad internacional ha estado haciendo frente a nuevos retos como por ejemplo la proliferación de armas de destrucción masiva (ADM), el terrorismo y las enfermedades infecciosas, que no se previeron cuando tuvo lugar la fundación de las Naciones Unidas (ONU) hace sesenta años. Además, la pobreza sigue siendo el problema más grave que ha de superar la humanidad. Estos desafíos del mundo actual, como ha manifestado el Secretario General Kofi Annan, están interrelacionados.

El papel de la ONU, único organismo internacional universal, que lleva a cabo actividades en una amplia variedad de campos, ha ido aumentando en importancia, para que la comunidad internacional pueda hacer frente a estas cuestiones de forma adecuada. Es necesario llevar a cabo una reforma general para reforzar las funciones de la ONU. En concreto, la reforma del Consejo de Seguridad es una cuestión de especial urgencia para aumentar la credibilidad y la eficacia de la Organización en su conjunto.

Desde su ingreso en la ONU, Japón ha realizado una contribución constante y significativa a las actividades de la Organización, entre las que se incluyen elevados compromisos financieros que se satisfacen según la escara de cuotas y las aportaciones voluntarias, además de otras contribuciones activas de recursos humanos, entre las que se incluyen las operaciones para el mantenimiento de la paz (OMP). Japón, como nación comprometida con la paz, también ha tratado de reforzar el papel de la ONU en los campos del desarme y la no proliferación. Japón aboga por el concepto de la “seguridad humana”, recalcando la importancia de la protección y la atribución de poderes a los individuos ante las diversas amenazas que acechan a la comunidad internacional. “La consolidación de la paz” es otro concepto promovido por Japón, y basado en ayudar a construir una paz estable mediante la puesta en marcha sin fisuras de ayuda humanitaria y ayuda para la reconstrucción en regiones y países que hayan salido de un conflicto. Esta idea comparte la misma raíz que la iniciativa para la creación de una Comisión de la Consolidación de la Paz, de la que se tratará más adelante en esta ponencia.

La Cumbre Mundial de 2005 se celebró el año pasado del 14 al 16 de septiembre, y concluyó con la aprobación del Documento Final que abarca una amplia variedad de cuestiones, como son, por ejemplo, el desarrollo, la paz, los derechos humanos y el fortalecimiento de la ONU. Si bien resulta especialmente lamentable que la cuestión del desarme y la no proliferación de las ADM no se incluyeran en el Documento, sí es significativo que, con ocasión del sexagésimo aniversario de la ONU, los líderes mundiales incluido el Primer Ministro, Junichiro Koizumi, aprobaran el documento en el que se muestra la futura dirección que seguirán sobre las cuestiones del desarrollo y la reforma de la ONU. Japón considera que el Documento sirve como un buen punto de partida para tomar medidas concretas en el futuro.

Partiendo de la base de los logros conseguidos hasta la fecha, Japón ofrecerá su cooperación en la medida de lo posible para los esfuerzos por fortalecer las actividades de la ONU mediante su reforma integral, a fin de que la Organización pueda reflejar las realidades de la comunidad internacional en el siglo XXI y hacer frente, de forma eficaz, a las nuevas amenazas y a los problemas de la pobreza. Teniendo en cuenta el Documento Final, Japón se esforzará particularmente en las siguientes materias prioritarias:

1. Desarrollo

Japón ha sido el mayor donante durante una década, al aportar más del 20% de la cantidad total de la ayuda oficial al desarrollo (AOD) a escala mundial. Además, como uno de los países del mundo que más aporta a las principales materias de los Objetivos de Desarrollo para el Milenio (ODM), como son, por ejemplo, la educación, la sanidad, el agua y el medioambiente, Japón ha venido contribuyendo significativamente al desarrollo socioeconómico de los países en vías de desarrollo basándose en el concepto de “autonomía de los países en vías de desarrollo y su asociación con los países desarrollados”. Partiendo de la base de estos logros, Japón se sumará completamente a los esfuerzos de cooperación para lograr los objetivos acordados internacionalmente, entre los que se incluyen los ODM.

Japón seguirá encaminando sus esfuerzos hacia la consecución del objetivo del 0,7% de su Producto Interior Bruto (PIB) en concepto de AOD, para efectuar su contribución a los ODM. Desde este punto de vista, Japón se asegurará un nivel suficiente de AOD que sea acorde con su fuerza como nación. Japón se esforzará por ampliar su cantidad de AOD durante el transcurso de los próximos cinco años con una suma de diez mil millones de dólares comparada con la cantidad neta desembolsada en concepto de AOD en 2004.

Japón impulsará los esfuerzos de los organismos internacionales para aliviar la deuda de Países Pobres Altamente Endeudados (PPAE), acorde con las conclusiones sobre desarrollo alcanzadas durante la Conferencia de Ministros de Economía del G8 en junio de 2005.

Japón ha anunciado recientemente su nueva “Iniciativa de Desarrollo para el Comercio” en la que expresaba la intención de facilitar fundamentalmente el acceso a sus mercados, libres de aranceles y de contingentes, a todos los productos procedentes de los países menos desarrollados (PMD), además de un total de diez mil millones de dólares durante el transcurso de los tres próximos años a los países en vías de desarrollo, junto con el envío de expertos y la recepción de trabajadores en prácticas, hasta llegar a un total de 10.000 personas. Mediante estos esfuerzos, Japón intentará impulsar la integración de los países en vías de desarrollo en el sistema de comercio multilateral, y se esforzará por que se llegue a la pronta conclusión de las negociaciones de la Agenda de Desarrollo de Doha (ADD).

Japón pondrá nuevamente en marcha un programa de cooperación integral a través de la iniciativa de “Sanidad y Desarrollo”, como parte de las medidas para contribuir a la consecución de los ODM sobre sanidad, con una cantidad de cinco mil millones de dólares durante el transcurso de los próximos cinco años, y facilitará diez millones de mosquiteras de larga duración para el 2007 como contramedida en la lucha contra la malaria. Además, Japón incrementará la cantidad que aporta al Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria (FMSTM), y prestará 500 millones de dólares en los próximos años. Encima, Japón prestará ayuda a los países en vías de desarrollo en la toma de medidas contra la gripe aviar y pandémica en cooperación con la ONU.

En vista de las necesidades especiales de África, Japón cumplirá firmemente con sus compromisos para “duplicar la AOD a África durante los próximos tres años” y aliviar su deuda, en vista de la TICAD IV (Cuarta Conferencia Internacional de Tokio sobre el Desarrollo de África) que se celebrará en 2008. En lo que respecta a su apoyo a África, Japón pondrá en marcha una ayuda para consolidar la paz, para promover el desarrollo rural y de la agricultura, e impulsar el comercio y las inversiones sobre la base del principio de la TICAD, la “autonomía de África y asociación con la comunidad internacional”. Todo esto, junto con la adopción del concepto de impulso de la Cooperación Sur-Sur, teniendo presente la ayuda a la Nueva Asociación para el Desarrollo de África (NEPAD). Además, como parte de los esfuerzos anteriores, Japón ampliará el desarrollo del sector privado mediante las iniciativas puestas en marcha en asociación con el Banco para el Desarrollo de África (AfDB).

2. Seguridad

(1) Desarme y No Proliferación

Japón, al ser el único país de la historia que ha sufrido la devastación nuclear, se ha situado al frente de la campaña a favor del desarme y de la no proliferación de las ADM, incluidas las armas nucleares. Japón también ha desempeñado un papel destacado en el campo de las armas convencionales al impulsar los esfuerzos internacionales para hacer frente al problema de las armas de bajo calibre y de las armas ligeras. Japón tiene el firme propósito de desempeñar un papel aún más activo en una ONU de funciones reforzadas que fomente estas causas, y seguirá manteniendo sus “Tres Principios No Nucleares”.

Aunque la Conferencia de Revisión de las Partes al Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP) en mayo de 2005, no fue capaz de aprobar un documento común sobre temas sustanciales, ni tampoco se alcanzó un acuerdo sobre la cuestión del desarme y la no proliferación de ADM en el Documento Final de la Cumbre Mundial de 2005, adoptado en septiembre, cada uno de los Estados Parte debería esforzarse por superar las dificultades y reforzar el régimen del TNP.

El Borrador de Resolución sobre Desarme Nuclear, que Japón siempre ha presentado ante la Asamblea General de la ONU desde 1994, fue presentado de nuevo el año pasado y aprobado con el apoyo de una mayoría abrumadora. Japón seguirá formulando un consenso ante la comunidad internacional sobre medidas progresivas y realistas para lograr la absoluta eliminación de las armas nucleares.

Japón apoya la universalización, el fomento y el completo cumplimiento de normas y tratados relacionados con el desarme y la no proliferación, y alentará los esfuerzos de la comunidad internacional para conseguir este fin.

(2) Esfuerzos multilaterales contra el terrorismo

No existe razón alguna que justifique el terrorismo. Partiendo de este punto de vista, Japón ha contribuido en los esfuerzos de la comunidad internacional por impedir y erradicar el terrorismo. En particular, Japón ha prestado ayuda para aumentar la capacidad de lucha contra el terrorismo a todos aquellos países en vías de desarrollo que necesitan ayuda en su lucha antiterrorista utilizando la AOD. En este tipo de ayuda se incluyen la recepción de trabajadores en prácticas, el envío de expertos y el suministro del material necesario.

Para que la comunidad internacional esté unida en la lucha contra el terrorismo, Japón cree que es importante que todos los países reconozcan que apuntar como objetivo y matar deliberadamente a civiles y no combatientes no tiene excusa ni existe agravio alguno que lo justifique o legitime; y apoya la conclusión de la negociación del Borrador de una Convención General sobre Terrorismo Internacional para junio de este año.

Japón valora sobremanera la estrategia global contra el terrorismo expuesta por el Secretario General en su informe. Japón apoya la estrategia que encara las causas subyacentes en el terrorismo paralelamente al reforzamiento de las medidas antiterroristas contra amenazas reales. Japón siempre ha impulsado activamente el diálogo entre civilizaciones, como por ejemplo a través de la celebración del Foro Mundial de Civilizaciones en 2005, basándose en la comprensión de que facilitar el entendimiento mutuo entre las personas de diferentes orígenes es un método fundamental para lograr este propósito. Japón seguirá prestando ayuda para la puesta en marcha de reformas políticas y económicas en los países en vías de desarrollo, para la solución de problemas relacionados con la educación y otras cuestiones, para la solución pacífica de los conflictos, para la consolidación de la paz, el crecimiento sostenible en los países en vías de desarrollo y la reducción de la pobreza, entre otros objetivos, para poder hacer frente a los distintos problemas que son las circunstancias que generan y alientan el terrorismo.

(3) Comisión de la Consolidación de la Paz

Japón ha acogido con satisfacción que el Consejo de Seguridad y la Asamblea General acordaran una decisión el pasado 20 de diciembre sobre la creación de una Comisión de la Consolidación de la Paz, que se pondría en marcha a finales de 2005 según lo acordado en el Documento Final que se aprobó en septiembre. Japón participará activamente en las actividades de la Comisión y seguirá desempeñando un papel constructivo en el proceso de Consolidacion de la paz una vez terminados los conflictos, valiéndose de sus propios recursos y experiencias. Japón también apoya la creación de un Fondo de la Consolidacion de la Paz, que se financiaría mediante contribuciones voluntarias mientras teniendo en cuenta los instrumentos ya existentes.

(4) Esfuerzos para la reducción los desastres naturales

Las actividades para la reducción de desastres naturales son tan indispensables en la prevención como lo es la ayuda humanitaria después del desastre. A este fin, Japón está impulsando la puesta en marcha del Marco de Acción de Hyogo para 2005-2015, adoptado durante la Conferencia Mundial de la ONU sobre la Reducción de Desastres Naturales (WCDR) en enero de 2005, utilizando al máximo sus conocimientos sobre la reducción de desastres naturales, y la cooperación internacional. Partiendo de este punto de vista, Japón ha recibido con satisfacción la resolución de la Asamblea General de la ONU de “Cooperación Internacional sobre ayuda humanitaria en materia de desastres naturales, desde la ayuda hasta el desarrollo”.

3. Derechos humanos

(1) Reforma de cuestiones de derechos humanos

Japón ha recibido con satisfacción la creación de un Consejo de Derechos Humanos, acordada en el Documento Final de la Cumbre Mundial de 2005 que se adoptó en septiembre, desde el punto de vista del fortalecimiento de la capacidad de la ONU para hacer frente con eficacia a las cuestiones de derechos humanos a los que se enfrenta el mundo. Japón tiene la intención de participar activamente en los debates sobre los detalles del Consejo de Derechos Humanos (mandato, estructura, métodos de trabajo, etc.) durante la sexagésima sesión de la Asamblea General.

La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos debería ser reforzada. Japón ha acogido con satisfacción el Plan de Acción del Alto Comisionado, desde la perspectiva de una mayor ampliación de la ayuda para la capacitación a nivel nacional en los países en los que la situación de los derechos humanos es problemática.

(2) Reforma del mecanismo humanitario (incluido el CERF)

Japón está a favor de revisar y mejorar constantemente el régimen de ayuda humanitaria de la ONU, para poder prestar la ayuda de forma rápida y eficaz en situaciones de urgencia, y ha participado activamente en dicha reforma. Desde este punto de vista, Japón ha recibido con satisfacción la creación del Fondo Central de Respuesta ante Situaciones de Urgencia (CERF) durante la reunión de la Asamblea General de la ONU en diciembre de 2005.

Japón tiene la intención de participar en las conversaciones para estudiar los detalles del CERF, incluidos el lugar de responsabilidad administrativa y los procedimientos para la realización de aportaciones, que están previstos, además de prestar firme atención a los de los demás países donantes.

(3) Fondo para la Democracia

Japón apoya la creación de un “Fondo para la Democracia”. Japón espera que el Fondo sea utilizado eficazmente para prestar la ayuda de la ONU en aras de la capacitación, siempre que lo soliciten los países receptores.

(4) Seguridad Humana

Las personas se enfrentan a una amplia serie de amenazas entre las que se incluyen la violencia y los conflictos, la negación de los derechos humanos fundamentales, la pobreza, las enfermedades infecciosas y la falta de educación. Para poder garantizar la dignidad del individuo, Japón considera que es necesario hacer frente a estas amenazas de una manera global con especial atención a las personas.

Japón, con la línea de esta opinión, ha participado activamente en la creación del Fondo Fiduciario de la ONU para la Seguridad Humana, que hasta la fecha ha financiado un total de 144 programas en 87 países.

Japón espera firmemente que el concepto de seguridad humana, que fue reconocido en el Documento Final de la Cumbre Mundial de 2005, aprobado el pasado septiembre, sea aceptado en los foros de la ONU como un valor universal.

4. Reforma institucional

(1) Revitalización de la Asamblea General

Japón apoya las iniciativas del Presidente de la Asamblea General para revitalizar la Asamblea, que, con la participación de todos los Estados Miembros, es el órgano más representativo de la ONU.

Japón considera que el objetivo de la Asamblea General debería ser el sostenimiento de un debate más centrado y oportuno que gire en torno a los problemas de mayor prioridad que puedan surgir en un momento determinado, mediante la racionalización de su programa, que actualmente se resiente de una cierta inflexibilidad.

Japón se esforzará, en cooperación con otros Estados Miembros, para alcanzar un acuerdo sobre la adopción de medidas concretas para la revitalización de la Asamblea General durante su sexagésima sesión.

(2) Reforma del Consejo de Seguridad

La reforma de la ONU no quedaría culminada sin llevar a cabo la reforma del Consejo de Seguridad. La reforma del Consejo de Seguridad ha sido debatida en detalle durante los últimos 10 años, y, por consiguiente, sobre la base del impulso que ha adquirido hasta la fecha, se debe tomar una pronta decisión durante la sexagésima sesión de la Asamblea General. Si bien sería preferible que la decisión fuera consensuada, esto no debería ser una excusa que retrasara la reforma.

En estas circunstancias, el Presidente de la Asamblea General hizo pública una carta el 19 de diciembre de 2005 en respuesta a la petición que se planteaba en el Documento Final para analizar los progresos de la reforma a finales de año. En esta carta, el Presidente ha afirmado que hay un acuerdo general sobre la necesidad de ampliar el número de miembros del Consejo de Seguridad y que los debates sobre la reforma del Consejo de Seguridad deberían reanudarse en 2006. Japón considera esta carta del Presidente como un gesto positivo que ejemplifica la determinación de abordar este asunto sobre la base de las acciones emprendidas hasta la fecha. Japón seguirá prestando su cooperación para llevar a cabo la reforma del Consejo de Seguridad basándose en los siguientes conceptos básicos:

Para enfrentarse con eficacia a los desafíos del mundo actual, el Consejo de Seguridad necesita reflejar con mayor claridad en su estructura las realidades de la comunidad internacional del siglo XXI. El Consejo debería ampliar el número de países miembros, incluidos, tanto los países desarrollados como los que están en vías de desarrollo, para ampliar su representatividad, y mejorar su eficacia y credibilidad.

Japón piensa que los métodos de trabajo del Consejo de Seguridad deberán mejorarse desde el punto de vista de la transparencia y la inclusividad, y a este fin concentrará sus esfuerzos.

(3) Reformas administrativas, financieras y de gestión

Para que la ONU pueda funcionar de manera más efectiva y eficaz es urgente y necesario reformar la gestión y la Secretaría de la organización. Japón intentará reflejar los logros de las reformas en la mayor medida posible en el presupuesto bienal de la ONU para el 2006-2007, que fue aprobado con la autorización de gasto limitado del Secretario General equivalente a las necesidades de seis meses, a finales del año pasado. Japón participará activamente en las consultas para la reforma de la gestión de la ONU, especialmente en la revisión de los mandatos, según lo establecido en la agenda y en el ritmo de actuaciones que se acordó en el Documento Final de la Cumbre Mundial en septiembre de 2005.

La escala de cuotas que cada uno de los Estados Miembros aporta a la ONU se calcula mediante unos métodos establecidos que se basan en la parte proporcional del PIB de cada país. Sin embargo, Japón considera que su actual cuota (19,468%) es demasiado elevado si se considera la actual situación económica de Japón y si se compara su proporción con la escala de cuotas de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad. Con ocasión de la revisión de los métodos de prorrateo de cuotas prevista para finales de este año, el Gobierno de Japón tiene la intención de participar activamente en las negociaciones, con vistas a reformar este procedimiento en aras de una escala de cuotas más equitativa y justa, que refleje la actual situación económica de los Estados Miembros, y tenga debidamente en cuenta la condición y las responsabilidades de éstos, de forma que la carga que le corresponda a Japón sea la apropiada.

(4) Cláusulas sobre Estados Enemigos

Japón hace un fuerte llamamiento para que se supriman las denominadas cláusulas sobre “estados enemigos” de lo estipulado por los artículos 53, 77 y 107 de la Carta, tal y como se decidió en el Documento Final de la Cumbre Mundial que se adoptó en septiembre de 2005 y en la resolución 50/52 de la Asamblea General.