Jesús Miguel Pérez - Barco de la Juventud Mundial


SWY15. Barco de la Juventud Mundial

Informe Final
Jesús Miguel Pérez,
National Leader from Spain.

Quisiera comenzar este informe ofreciendo mi más sincero reconocimiento a todos aquellos que han hecho posible esta experiencia: el Gobierno de Japón y en particular el Cabinet Office por el extraordinario espíritu que les impulsa a hacer el gran esfuerzo de organizar el programa Ship for World Youth. Entre todos los programas de formación intercultural que he tenido la ocasión de conocer en diferentes países, nunca había encontrado una iniciativa comparable a esta por los desafios y beneficios que ofrece a sus participantes. También quiero agradecer a los miembros de la Administración del programa por su infinita paciencia conmigo y con tantas otras personas, a los demás líderes nacionales, de quienes he aprendido mucho y cuyo apoyo fue en algunos momentos de incalculable ayuda, a los participantes, todos ellos, que hicieron de esta experiencia uno de los tesoros más preciosos de mi vida. Personalmente, considero un privilegio personal y un honor para mi país haber sido parte del programa SWY15. Repasemos como ocurrio todo.

Antes de la Salida

La Delegación Española fue seleccionada por la Embajada Japonesa con el apoyo del Instituto de la Juventud. Los participantes obtuvieron la información acerca del programa a través de diferentes medios (revistas y periódicos, universidad, escuelas de japonés, centros de información juvenil, internet y anteriores participantes).

La Delegación estaba compuesta por seis mujeres y 4 hombres, además del Lider Nacional. Los delegados procedían de diversas regiones españolas muy lejanas unas de otras, lo cual dificultó el encuentro personal entre ellos muy a menudo. Como parte de la preparación, nos encontramos en Madrid durante dos días, y realizamos una reunión en la Embajada de Japón y otra en un centro cultural en Alcobendas. En la Embajada tuvimos el apoyo de una lider española del programa de una edición anterior. Como Nacional Lider, yo compartí la información y documentación que había recibido durante la visita preparatoria en Tokio un mes antes (agosto), y vimos el video documental sobre la edición anterior del programa. También traté de transmitir el espíritu que impulsa este programa (o al menos lo que yo había percibido en la visita preparatoria).

El segundo día de la preparación intercambiamos opiniones e ideas sobre el formato de la presentación nacional española que debíamos realizar en el barco. Decidimos hacer una presentación basada en la diversidad cultural española y centrándonos en las fiestas populares y tradicionales de las diferentes regiones. También dividimos las tareas para recopilar información, materiales, y regalos que debíamos llevar a Japón como delegación. Antes y después del encuentro mantuvimos contacto regular por email (escribimos más de 100 emails en un mes). Ya que España era el énico país europeo invitado a esta edición del programa, decidimos llevar información y material promocional tanto sobre España como sobre la Unión Europea. Para esto, contactamos con la oficina representante del Parlamento Europeo (a través de Irene García, subdirectora de Cultura del Injuve), quienes nos brindaron su colaboración y material para llevar al programa.

Viaje.

El viaje fue largo )viajamos vía París. Después de 16 horas (más 7 de diferencia horaria), llegamos al aeropuerto de Narita y allí nos encontramos con otras delegaciones. El espíritu era entusiasta, a pesar del cansancio.

Tokio

Lo pasamos muy bien en Tokio. Conocimos a las otras delegaciones, descubrimos la ciudad guiados por voluntarios japoneses, realizamos visitas culturales y recepciones oficiales ante el Gobierno Japonés y Su Alteza Imperial el Principe heredero. Todo ello fue muy emocionante. Durante el día seguimos un apretado programa de trabajo y por las noches descubrimos diversos barrios de Tokio como Shibuya, Shijuku, Roppongi, etc. El tiempo que pasamos juntos en Tokio fue muy importante para romper el hielo en las relaciones entre los participantes de los diversos países invitados (aún no tuvimos la ocasión de conocer a todos los participantes japoneses).

Mie

Después de tres días en Tokio fuimos a la prefectura de Mie junto a la delegación de Tonga para conocer la vida japonesa y pasar unos días con familias locales. El viaje en tren nos permitió ver un bonito paisaje del Sudeste de Japón, incluyendo una hermosa vista del Monte Fuji y de la costa.

En la prefectura tuvimos una calurosa acogida tanto por parte de los representantes oficiales como de las familias y los estudiantes con los que nos reunimos. Especial mención merece la visita a la Escuela Primaria y Secundaria Takada, en la ciudad de Tsu, donde los estudiantes y profesores habían preparado una maravillosa recepción. La estancia con familias fue una experiencia extraordinaria para nosotros, en la que descubrimos que el deseo de comunicarse puede superar cualquier barrera lingüística. Dejamos Mie con la sensación de conocer y entender Japón, su gente y su cultura mucho mejor. Muchos de nosotros incluso recibimos carta de nuestras "familias japonesas" en los puertos que visitamos durante las semanas posteriores a bordo del Nippon Maru.

Vuelta a Tokio

De vuelta a Tokio nos encotramos con las demás delegaciones, incluyendo los participantes japoneses, a los que a partir de entonces aprendimos a llamar JPY´s (el resto de participantes eramos "OPY´s"). Allí, en el centro de juventud de Yoyogui, creamos grupos de letras, desde al A a la M, y comenzamos a realizar actividades de conocimiento mutuo dentro de esos grupos. Cada líder nacional era responsable de uno de estos grupos, en los que había participantes de todas las nacionalidades. El Centro Juvenil de Yoyogui es una estupenda instalación para este tipo de actividades debido a sus espacios abiertos y numerosas salas y teatro.

Aquí recibimos "orientación" sobre el programa y tuvimos además la ocasión de visitar la Universidad de Naciones Unidas. La relación entre JPY´s y OPY´s comenzó a ser muy buena desde Tokio. Hay que reseñar que nos hubiera gustado tener más tiempo para conocer Tokio "con ellos".

A bordo del Nippon Maru

El viaje hacia Singapur fue emocionante. El avión entero parecía nuestro. Cuando llegamos a Singapur, todo fue perfecto. Lo único que lamentamos fue no tener un poquito de tiempo para ver el país o al menos la ciudad. Aquí subimos a bordo (momento excitante), nos instalamos en los camarotes y el día posterior tuvimosun Encuentro Munidal de Juventud con los representantes del Barco de la Juventud del Sudeste Asiático. Este encuentro se realizó en el propio barco y fue muy interesante y constructivo.

La ceremonia de despedida del puerto de Singapur significó para nosotros el principio del viaje más fascinante que realizaríamos en nuestras vidas.

Actividades a bordo

Seminarios, Clubs de Actividades, Actividades de Grupo, Deporte y Recreo, Grupos de Discusiónü Todas las actividades previstas en el programa nos permitieron conocernos mutuamente, conocer las diferentes formas de pensar, las opiniones, los antecedentes personales y culturales. Cada intercambio de opiniones era una aventura, una nueva perspectiva o punto de vista que quizás nunca antes habías oído, una forma distinta de enfrentar la vida. Tuvimos la ocasión de entender que para muchos participantes estas actividades suponían un desafío personal; "forzados" a pensar sobre ciertos temas y más tarde expresar su punto de vista en péblico, esto era un asombroso aprendizaje sobre ellos mismos. Fui testigo de algunos momentos muy emotivos durante las actividades de discusión en grupo en las que algunos participantes japoneses confesaban experiencias personales que emocionaron a todos los que formábamos el grupo. Aprendimos juntos en los seminarios, y aprendimos unos de otros en cada una de las actividades, incluyendo aquellas conversaciones informales que teníamos cada día durante la comida, en la cubierta, en le Grand Bath, durante las actividades voluntarias e incluso en las fiestas.

Las fiestas merecen una mención aparte. Además de la enorme diversión que suponían, estas actividades cumplían una importante misión de transmisión cultural. Cuando tuvimos la fiesta de Oceanía o la Latina, por ejemplo, no solo nos divertimos, sino que tuvimos la ocasión de aprender la música y los bailes oceánicos y explicar la comida, el baile, la música o la forma en la que los latinos nos relacionamos entre nosotros. Y fue fantástico descubrir como los participantes percibieron esta dimensión cultural, ya que lo mencionaron en numerosas conversaciones informales a bordo. El objetivo de fomentar la tolerancia y en entendimiento mutuo entre culturas tan distintas fue alcanzado poco a poco gracias al programa concebido por la Administración y al esfuerzo y la buena voluntad de todo el mundo. Haber sido parte de este proceso ha sido la experiencia más extraordinaria y excitante de mi vida, tanto a nivel personal como profesional. Como Líder Nacional, mi relación con la Administración del programa fue también una forma de profundizar en la cultura japonesa. Las reglas y los métodos de trabajo eran a menudo sorprendentes y chocantes, pero a medida que iba pasando el tiempo, aprendimos a trabajar con ellas. La flexibilidad y el sentido del humor fueron también muy importantes para tener una estupenda relación entre todos. El espíritu de cooperación estuvo siempre presente en el barco.

Visitas a los puertos.

Inicialmente, una de las mayores atracciones de este programa era para muchos participantes la posibilidad de visitar tantos países del Pacífico, especialmente teniendo en cuenta que España está muy lejos de allí y por tanto el Pacífico resulta exótico para nosotros. Una vez a bordo, creo que las actividades en los puertos no eran tan importantes como las relaciones con los demás participantes. Sin embargo, cada vez que llegamos a los puertos (Cairns, en Australia, Honolulu, en Estados Unidos, y Vancouver, en Canada), la gente estaba muy excitada y deseando "escapar" por unas horas del barco. El programa era a menudo muy apretado, lo que nos permitió visitar muchas instituciones y lugares, pero también nos estresaba y nos quietaba tiempo para tomar el pulso de las ciudades que visitábamos. El deseo de disfrutar de más tiempo en los puertos y disponer de más tiempo libre fue un comentario muy habitual y generalizado entre todos los participantes.

Conclusión

En algunos momentos pude ver que el cansancio hacía que fuese muy difícil para algunas personas mantener la concentración que algunas actividades requerían. Esto es comprensible, más aén teniendo en cuenta que más de la mitad de los participantes estaban "trabajando" y "divirtiéndose" en una lengua que no era la suya. Pero es admirable lo bien que la gente se motivó para alcanzar los objetivos.

Me gustaría finalizar este informe diciendo que este es el mejor programa de formación en el que jamás he participado. Espero que muchos gobiernos, instituciones, fundaciones tanto públicas como privadas tomen este programa como un ejemplo a la hora de ofrecer oportunidades y posibilidades reales de participación a los jóvenes para cambiar el mundo. Si existe un camino para crear un mundo mejor, basado en la comunicación sincera entre la gente, el Cabinet Office del Gobierno de Japón lo ha encontrado. Siempre estaré encantado de ofrecer mi ayuda y mi testimonio para difundir este mensaje por el mundo.

JESUS MIGUEL PEREZ
TECNICO DE JUVENTUD.
LIDER NACIONAL DE LA DELEGACION ESPAÑOLA.
2002.